Un año de Gallardismo

Hace 365 días asumía el Muñeco como DT. Primero un interrogante, hoy ya está a la altura de los grandes de la historia. Y va por más.

Un año de Gallardismo.

Hace exactamente 365 días, en el auditorio del Monumental, Marcelo Gallardo era presentado como nuevo técnico de River. La ida de Ramón Díaz había generado un simbronazo y el ex 10 pasó a ser la prioridad. Cuestiones del destino, Gallardo estaba negociando su ingreso al banco de Newell’s, pero una tarde sonó el celular y Enzo Francescoli le avisó que lo quería tener al lado, ya no con los pantalones cortos sino de impecable saco.

Gallardo se fue hasta San Pedro, le avisó a los dirigentes leprosos que River lo precisaba y se puso a trabajar. El 6 de junio de 2014, entonces, flaqueado por el secretario técnico y el presidente, Rodolfo D’Onofrio, Gallardo ponía primera.

Con mucha incertidumbre, se fue a trabajar a Miami de pretemporada. River tenía bajas sensibles en relación al equipo que venía de salir campeón. Lanzini, Carbonero y Ledesma, fundamentales, decían adiós. ¿Nuevos? Sólo Pisculichi y Chiarini.

Tras un tibio arranque con Gimnasia (1-1), River empezó a ser la sensación del campeonato. Mezcló buen juego con contundencia. Velocidad con precisión. Presionaba en todos lados. Y enamoró a todos.

Luego entró en un bajón, pero el plantel ya tenía un espíritu competitivo y ganador que lo hacía sobreponerse a cualquier imprevisto. Y River ganó la Sudamericana tras 17 años sin conquistas internacionales, con el plus de haber dejado a Boca en el camino. Tenía el sello indeleble de Gallardo.

Se le escapó el torneo local en las últimas fechas, pero llegó al final con chances y mostrando credenciales confiables de cara al 2015, cuando la atención estaría centrada en la Libertadores.

El verano arrojó dudas. Si bien habían llegado dos hombres pedidos por Gallardo como el Pity Martínez y el uruguayo Mayada, River no encontraba la forma, el juego y encima iba a perder 5-0 con Boca, en Mendoza.

La Recopa Sudamericana fue el empujón para salir de la mala. En pocos meses, el Millonario sumaba otra estrella internacional, ahora ante San Lorenzo de Almagro. Pero el nivel estaba lejos de lo pretendido por Gallardo.

A los tumbos, River tuvo una primera ronda de Copa que recién le permitió desahogarse en la última fecha, cuando goleó a San José y recibió una enorme mano de Tigres al vencer a Juan Aurich.

El destino puso a Boca enfrente otra vez. Ellos querían revancha de lo sucedido en la Sudamericana. Los de Gallardo deseaban un desquite de la goleada en tierras cuyanas. River lo superó en el Monumental y tuvo una gran actuación en 45 minutos jugados en la Bombonera, hasta que el Panadero tiró gas pimienta y no se pudo festejar en la cancha como hubiera merecido este equipo.

Pasó River. Después tuvo una notable demostración de fútbol en el Minerao ante Cruzeiro. 3-0 tras caer 1-0 en Buenos Aires. Con esa personalidad, este equipo va por más. Está entre los mejores cuatro de la Libertadores. Es potencial puntero del torneo. Tiene el sello de Gallardo grabado a fuego.

DATO

Marcelo Gallardo dirigió 59 partidos, apenas perdió seis. Logró dos títulos internacionales. Cosechó el 69% de los puntos disputados.