Está complicado

Un River sin luces perdió en la ida de cuartos de final de la Libertadores 1-0 ante Cruzeiro. El equipo no jugó bien y desaprovechó el envión tras dejar afuera a Boca. El miércoles será la revancha en Belo Horizonte.

Si la historia marcaba que Cruzeiro era una bestia negra en las copas para River, esta vez no fue la excepción. El equipo de Gallardo no jugó bien, le costó muchísimo dominar y perdió 1-0 en el Monumental.

El panorama es complicado. El próximo jueves irá a Belo Horizonte obligado a marcar un gol para igualar la serie de cuartos de final de la Libertadores. ¿Se puede? Sí. Este River ya ha dado muestras de cómo plantarse ante la adversidad. Pero deberá tener una consistencia superior en su respuesta colectiva sin desprotegerse atrás.

Cruzeiro, campeón del Brasilerao, no fue un rival fácil. Nada que ver con aquel equipo que sucumbió ante Huracán en primera fase. Ya de entrada impuso condiciones y a los dos minutos Manoel se perdió un gol increíble ante la pasividad de la defensa: la tiró solo arriba del travesaño.

River estaba desordenado y no encontraba la pelota. Además la cancha estaba rápida y blanda en algunos sectores. En ese contexto, los veloces brasileños se adaptaban mejor que los de Gallardo.

Hasta que de a poco se fue emparejando todo. Y River llegó con peligro a través de Mora, quien no pudo conectar bien un envío de Sánchez desde la derecha. Por esa zona parecía estar el negocio. Porque Mammana (que clase tiene este pibe) subía con criterio y provocaba el 2-1 sobre la banda para abrir al Cruzeiro.

Sin embargo, del otro lado no sucedía lo mismo. Vangioni debía estar más preocupado por las trepadas de Marquinhos y el Pity Martínez no hacía pesar su gambeta.

River había crecido a partir de algunos buenos anticipos de Kranevitter, Ponzio y Mammana, pero los delanteros quedaban lejos y los volantes no acompañaban con criterio. Entonces, cuando recuperaba el balón, le costaba salir disparado en busca del arco contrario.

Lo tuvo Teo con un fierrazo que dio en la parte externa de la red tras una buena habilitación de Mora. Cruzeiro contestó con Damiao, quien arrancó en offside, aunque igualmente tomó mal para parada a la defensa. Apareado por Maidana, el 9 no tuvo ángulo ni piernas ante el achique de Barovero.

Si los mejores de River eran Mammana y Kranevitter era porque los que más pesan arriba aún estaban en otra sintonía. Debían enchufarse las usinas, es decir Sánchez, Pity, Mora y Teo. Boca fue una historia, ahí se ganó con huevo y corazón. River debía recuperar juego en la noche de las linternas en el Monumental.

La tónica del complemento, al menos en el comienzo, encontró a un River con más ímpetu. De una buena presión de Ponzio, Teo jugó de primera para Mora, aunque el derechazo del oriental se fue a cualquier lado.

Gallardo metió mano. Afuera Ponzio, amonestado, adentro Pisculichi, suelto como enganche. Y modificó el medio con Mayada por Martínez: Sánchez pasó a la izquierda.

Pero Cruzeiro iba. Y fue. Y casi encuentra el 1-0. Vangioni evitó el grito rechazando el balón sobre la línea de meta.

El Muñeco ahora apostó por Cavenaghi, quien en su primera intervención descargó muy bien para Teo. La volea del colombiano se fue arriba.

Si la noche estaba complicada, se terminó de pudrir a los 36 minutos. River nunca la pudo sacar del área a la salida de un lateral, rechazó mal Mammana, a Funes Mori le ganaron de arriba, pateó Xavier, la rechazó Barovero y Marquinhos empujó con el arco a su merced.

River llenó el área de centros con la zurda de Pisculichi. Y se expuso al 0-2 en alguna contra. Pero ya no había claridad ni luces. Ni prendiendo las linternas. Una pena.

El próximo miércoles va por la hazaña. Está complicado. Pero se puede.

Imagen: Nicolás Aboaf