¿Qué pasó en la cancha?

En los 45 minutos que se jugaron, River se plantó ante un Boca imposibilitado de llegar al gol para igualar la serie.

Esto pasó hasta que el partido se manchó por una cuestión extrafutbolística.

Boca arrancó necesitado sabiendo la desventaja que se trajo del Monumental. Al minuto ya fue amonestado Osvaldo por una fuerte entrada a Sánchez. Estaba claro que el partido otra vez se iba a jugar al límite.

De a poco, River fue creciendo en su plan. Lejos de refugiarse cerca de Barovero, apretaba en la salida a Gago y le impedía progresar. Así, Boca quedaba largo, con los puntas aislados del 5, Meli y Pérez.

River combatía todas las pelotas y doblaba la marca cada vez que recibía un rival. Concentrado y metido. Así lucía el cuadro de Gallardo, con un despliegue físico impresionante, tal cual ocurrió la semana pasada en el Monumental.

Inquietó primero con una diagonal de Driussi, pero el zurdazo se fue alto. El Pity Martínez arrancó en la derecha, pero lo mejor en el primer tiempo lo hizo en la otra banda con un par de desbordes. No estaba cómodo jugando con la cancha al revés.

Mientras, la pierna fuerte era la tónica del encuentro. Al límite, sin mala intención, Boca acumulaba tarjetas: Gago y Pérez. River sumaba a Mammana, de duelo personal contra Carrizo.

Lo único que hizo Boca fue un zurdazo de Osvaldo que en dos tiempos controló Barovero. Fue la única vez que los de Arruabarrena inquietaron.

A esa altura, la “figura” era Herrera. Disciplinario, de rienda corta para controlar las acciones y aplicando la sanción cuando correspondía.

Boca iba a poner a Lodeiro para tener más fútbol, pero un idiota se encargó de arruinar un partido disputado que excedió sus límites.

Imagen: Nicolás Aboaf