Un empate en un clásico liviano

River arrancó con mejores intenciones, pero luego se diluyó y no pasó del 0-0 con Racing. Sigue en la pelea por el campeonato, aunque desperdició una buena chance.

Sólo los jugadores de River sabrán si jugaron con la cabeza en Boca. El asunto es que la mayoría de los que protagonizaron el aburrido empate con Racing no van a ir de movida a la Bombonera, exceptuando a Barovero y Funes Mori. Ellos, entonces, desperdiciaron una buena chance. No sólo de seguir mostrándose ante Gallardo sino de prenderse por un rato a la punta del campeonato. Igual faltan 18 fechas y el camino es largo.

Gallardo cuidó piernas pensando en la revancha copera con Boca, con excepción de Barovero y Funes Mori. El resto todos diferentes a los que arrancaron el jueves pasado. Tres en el fondo, dos volantes por afuera, doble 5, un enganche y dos puntas.

De movida, River inquietó mucho con la pelota parada. La vuelta de Pisculichi en ese rubro fue fundamental para inquietar a la Academia. Dos veces Mercado y una Pezzella tuvieron el gol en sus cabezas.

El Millonario proponía más. Boyé se sumaba al circuito, estaba activo el pibe jugando detrás de Cavenaghi. Y hasta pudo convertir -también a la salida de un corner- pero su remate, tras un mal rechazo, se fue muy arriba desde una posición inmejorable.

¿Y Racing? Muy atrás, apostando a la contra, ya una costumbre en el cuadro de Cocca. Le costaba controlar el balón cuando lo tenía, además porque River lo obligaba desde la presión. Por eso el DT quitó a Alvarado del medio y metió a Acuña, más ofensivo y de otras características.

Cavenaghi tuvo su primera chance en el partido después de un buen arranque de Piscu, aunque el tiro del 9 fue débil y poco esquinado a las manos de Ibañez.
River había sido levemente superior, pero no tuvo concreción en esa primera parte.

En el segundo la tónica no se modificó. El que sí metió mano fue Gallardo, no con nombres sino con una variante táctica: Mayada pasó a jugar por adentro y Rojas a la banda. Y de entrada el uruguayo casi justifica la apuesta del Muñeco. Su tiro desde 25 metros, tras sacarse a dos rivales de encima, se topó con el 1 de Racing, que la mandó al corner tras un rebote en un compañero.

La tónica del partido no había variado demasiado. Encima Cocca sacó a un volante/puntero y agregó a Videla, otro 5. Racing, entonces, seguía esperando. Y River tenía más intenciones, aunque con poca fluidez para llegar con peligro.

Entró el Pity Martínez por un Pisculichi que ya no gravitaba. El ex Huracán tampoco pesó. Simeone fue una apuesta, pero entró frío. Ni el tiro del final salió, porque Cavenaghi se resbaló cuando pateó desde la medialuna y Gio no llegó a conectar un centro del Pity.

Y fue 0-0 en un clásico liviano. Ahora, a quedar en la historia el jueves.

Imagen: Nicolás Aboaf