Ventaja River

El plan de Gallardo resultó. Anuló a Boca y se llevó la ida de octavos de final de la Libertadores por un gol de penal de Carlos Sánchez. 1-0 y a definir todo en la Bombonera el próximo jueves.

Ventaja River. Con huevos. Con una idea que se plasmó de gran forma. Fue un 1-0. Vale. Sirve. Porque no le metieron goles, que era la premisa. Y porque se llevó lo que mereció por ser más dominador en el pleito.

De entrada la estrategia de Gallardo quedó clara. Cortar circuitos, ganar la segunda jugada, doblarle la marca a Gago con la presión de Ponzio y Kranevitter, tapar a las pequeñas sociedades que se podían generar sobre los costados.

La primera llegada fue a los siete minutos. De un quite alto del Colo, su remate alcanzó a Teo Gutiérrez, quien remató forzado ingresando por el segundo palo.

Obviamente había pierna fuerte. A los 5 vio la amarilla Cubas y a los 12 Vangioni. River empezaba a hacerse sentir con mucho rigor y con un esfuerzo físico descomunal. Y comenzó a arrinconar a Boca con más fervor que fútbol, pero de a poco gobernaba las acciones. Además, forzaba muchos corners (tuvo 11 en el primer tiempo), aunque ninguno tuvo éxito en sus receptores dentro del área.

Teo, apoyado por los mediocampistas, empezaba a enchufarse y, tirado a la izquierda, complicaba a Marín, que necesitaba del Cata Díaz para no ser superado.

Justamente, la más clara la tuvo Gutiérrez después de un gran centro de Ponzio, aunque el cabezazo no tuvo fuerza y fue controlado por Orion. Y Funes Mori, a la salida de un tiro de esquina, metió una volea que besó el travesaño.

River era más y Boca no llegaba. El mérito era de los de Gallardo. Porque también la defensa cerraba la tranquera, con un Mammana eficaz como 4.

Restaba conocer hasta cuándo el Millonario podía sostener ese nivel, sobre todo por una cuestión física. Y también había que saber si el visitante lograba tener un juego fluído, aunque sus usinas (Gago, Pérez, Lodeiro) estaban desconectados y Pavón y Calleri quedaban muy aislados.

Apenas comenzó el complemento, Barovero achicó excelente ante Calleri. Iban apenas 14 segundos. Y en la acción siguiente un fierrazo de Colazo casi se clava en el ángulo. River contestó con un tiro desviado de Teo y Sánchez le tiró una masita a Orion entrando solo. El trámite era levemente más abierto: cuatro llegadas claras en seis minutos.

Luego vinieron 20 minutos de imprecisiones, más fervor, más lucha, más amarillas, más patadas, casi al límite de lo deportivo y lo antireglamentario. Sánchez le dio una piña a Gago, éste hizo gestos a la tribuna, Funes Mori le metió un planchazo a Pérez, que luego escupió al Pity Martínez.

Gallardo se la jugó con Martínez por Driussi y Mayada por un Ponzio cansado, amonestado y en la cornisa de la roja. La idea, ahora, era abrir la cancha, estirar el ataque para abrir a Boca.

Porque River necesitaba un gol para ir tranquilo a la Bombonera. La perdió Gago, la pelota cayó en Pity Martínez después de un buen cambio de frente de Kranevitter, Marín apenas lo rozó y Delfino cobró penal. Fue penal. Y fue Sánchez, que con notable precisión la cruzó. Orion fue para el otro lado. 1-0.

Pudo ser 2-0, pero Gutiérrez le apuntó a las manos de Orion. Hasta tenía pase a Mora para estirar la ventaja.

En el final se sostuvo con huevos. Más nafta no quedaba. River ganó bien. El plan de Gallardo resultó. Ahora a definirlo en La Boca. Y a quedar en la historia.

Imagen: Nicolás Aboaf