Cuesta abajo

En el primer Superclásico de la trilogía, River fue inferior a Boca: perdió 2-0 y se quedó sin la punta del torneo. La revancha está el jueves, en el Monumental, por la Copa.

La trilogía de mayo arrancó mal para River. Cuesta abajo. Pocas veces dominó en La Boca y se llevó un 2-0 en contra que genera dudas e interrogantes a cuatro días del primer partido por los octavos de final de la Copa Libertadores.

Honestidad ante todo: River perdió bien. Generó alguna ocasión, pero su eterno rival lo superó, tuvo más chances de gol y cuando parecía que el clásico terminaba sin goles, un cúmulo de desatenciones defensivas destrabaron el trámite.

El equipo de Gallardo perdió la chispa, la presión y la intensidad que lo llevó a ser el mejor equipo del país en 2014. Sumado a que algunos jugadores están por debajo de su nivel. Vangioni y Teo Gutiérrez fueron los fieles exponentes en la Bombonera, aunque no habría que caer en dos hombres para detallar una caída que el tiempo dirá cuánto repercutió en el ánimo y en el espíritu de un cuadro que aún debe jugar cosas importantes.

River va a tener que cambiar muchas cosas si quiere pasar de ronda en la Libertadores. Exceptuando una excelente contra que no terminó en un golazo de Sánchez (dio en el travesaño) y buen rato en los primeros 15 minutos del segundo tiempo, jamás manejó el ritmo y no fue amo y señor en el desarrollo.

Boca, por su parte, tuvo chances más claras. De un error de Vangioni casi llega el primero. Una media vuelta de Osvaldo dio en el palo. Chávez la tiró arriba del travesaño tras una buena jugada colectiva.

En el complemento se emparejó todo. Mora tuvo una volea que hizo esforzar a Orion. Un zurdazo de Rojas se fue ancho. Pero pesaban las piernas y las imprecisiones ganaban por goleada. Mientras, los técnicos movían los bancos.

Boca iba a encontrar soluciones en los relevos. Adentro Gago para recuperar el mediocampo que había perdido. También Pavón y Pablo Pérez. Gallardo contestó con Cavenaghi por Teo Gutiérrez (de muy mal partido) y Pity Martínez por Driussi (buen primer tiempo, luego se apagó).

Pasados los 30 minutos muchos se imaginaban que iban a bajar la persiana, que el empate caería bien en ambos bandos porque seguirían en la punta del torneo. Pero Boca aprovechó a fondo los errores de River.

De una perdida de Cavenaghi nació el primero, de Pavón, a quien habían puesto como puntero derecho pero terminó definiendo por el otro lado y al primer poste de un Barovero que venía recorriendo el área, pero que tuvo una frágil reacción para impedir el 1-0.

Descontrolado, River no tuvo tiempo de recuperarse. Vangioni quedó enganchado y Pérez le clavó el segundo y definitivo tanto, una daga en el corazón de un equipo que, se insiste, debe cambiar ya. De lo contrario tendrá un mayo de terror.

Por lo pronto, arrancó cuesta abajo.

Imagen: Nicolás Aboaf