Sin ideas, sin copa

River tuvo buenas intenciones, pero se repitió y chocó con un Huracán bien plantado, que le ganó 1-0 en San Juan por la Supercopa Argentina. Pensando en la trilogía de Superclásicos, Gallardo deberá trabajar mucho.

No pudo ser. No sobraron ideas. Fue un River repetido, anunciado, que se entregó manso a un Huracán que aprovechó los espacios y acertó en una contra. Sobraron los centros, pero no hubo precisión ni peso en el área. Tampoco existió esa rebeldía necesaría para jugar una final. Y la Supercopa Argentina no pudo ser para este equipo que ya sabe lo que es festejar copas, si no vale revisar lo ocurrido en la Sudamericana y la Recopa.

El partido arrancó liviano, casi como si se jugara un amistoso. Recién a los 20 empezaron a moverse en serio. Y pegó primero Huracán. Porque River quedó muy mal parado en la contra y Puch cerró lo que fue una muy buena jugada previa.

El equipo evidenciaba problemas en el carril izquierdo. Así como Gallardo pensó en romper por esa zona con Martínez, Apuzzo analizó lo mismo con Espinoza. Y Vangioni daba ventajas que no cubrían el Pity y Rojas.

En ofensiva había poca sorpresa. River se repetía en centros y volantes externos no metían diagonales. Además los laterales ofensivos (de 4 jugó Mayada) no provocaban el 2-1. No sobraban ideas y el arco quedaba lejos.

Las únicas aproximaciones en el primer tiempo fueron: un derechazo alto de Sánchez, una media vuelta mordida de Cavenaghi y una entrada de Mora, quien no conectó un envío del 8 uruguayo. Poco.

Encima, el Globo estuvo cerca del 2-0, pero entre Barovero, bien ubicado, y Abila, que le entró mal, River tenía una vida más. Sólo demostraba que seguía mal escalonado y que cada contra era un suplicio.

¿Conclusiones pensando en los Superclásicos que se vienen? River arrancó con un 4-4-2 ofensivo y elástico. La novedad: Rojas adentro con Kranevitter, Martínez arrancando por la banda. En el segundo tiempo salió Sánchez y entró Pisculichi. También Driussi por Rojas. Gallardo hizo convivir a los tres que hoy pelean por un puesto en la zona de gestación.

River tuvo la más clara a los 67 minutos por un cabezazo de Mora que besó el palo izquierdo de Díaz. A esa altura, Huracán estaba parado muy cerca de su arquero y los de Gallardo eran una máquina de generar corners. Díaz salvó a los suyos en el final con una doble tapada, primero a Mora y luego a Cavenaghi

En la víspera del primer Superclásico, se viene una semana de mucho trabajo. Gallardo tendrá que pensar cómo equilibrar entre el mal retroceso en defensa y el poco volumen de juego de tres cuartos hacia adelante.

El equipo desperdició una gran chance de sumar una nueva estrella. ¿La cabeza habrá estado puesto en el Superclásico más de la cuenta? Sólo ellos lo saben. Jugando así a River le costará ganarle a Boca. Aunque, se entiende, ese partido es diferente.