River no podía faltar en octavos

El equipo de Gallardo goleó 3-0 a San José y aprovechó la mano de Tigres, que venció 5-4 a Juan Aurich. Está entre los mejores 16 de la máxima obsesión, la Copa Libertadores.

Fue una noche dramática. Típica de River en la Libertadores. Se jugaba mucho. Casi todo el año, porque las fichas estaban puestas en la Copa, la obsesión. El campeón de la Sudamericana y la Recopa no podía quedarse afuera tan temprano. Aunque no haya tenido una primera fase sencilla, rodeada de problemas propios y ajenos (cancha sintética, altura, viagra, tubos de oxígeno, agua fría, viajes) que lo complicaron.

River hizo lo suyo contra San José y recibió una inestimable mano de Tigres. El milagro se dio. Y Núñez deliró como en sus grandes noches, ya pensando en lo que viene. Soñando con un Superclásico.

Una vez más, Gallardo apostó por una línea de tres defensores, aunque pobló más el ataque. De movida pareció un acierto la presencia del Pity Martínez como puntero izquierdo, aunque todo dependía de acciones individuales. Pisculichi estaba en otra (por eso salió en el entretiempo) y Sánchez debía cubrir muchos metros como carrilero por derecha

Lo tuvo Mora, pero pegó en el travesaño. La sensación era que River iba a llegar por todos lados. Fue un espejismo. El equipo lucía nervioso, pendiente de las noticias que llegaban desde Perú. Los espacios eran acotados y la cabeza no respondía.

Encima, cuando San José decidió atacar los espacios que River dejaba casi mete el golpe, pero se encontró con un atajadón de Barovero ante un remate de Loaiza.

Los corazones seguían paralizados. Adentro y afuera. River jugaba al ritmo de su gente, imposibilitada de permanecer tranquila. Porque mientras desde Chiclayo las novedades eran positivas, el cuadro de Gallardo no podía meter un gol.

Hasta que la salida de un corner Mora tuvo su revancha y metió un golazo. La colocó de derecha, inatajable tiro para Lampe. 1-0. A esa altura faltaba un gol para meterse en octavos. Increíble. Por apenas un gol se estaba quedando afuera. Cosas de la Libertadores…

Con 45 minutos por delante, River hizo bien los deberes. Metió los goles. Mora de penal, Teo a un toque luego de un centro del Pity Martínez. 3-0 en el Liberti. Pero Juan Aurich estaba 3-2 arriba por un penal inexistente y así no alcanzaba nada.

Llegó el 3-3 mexicano y por primera vez en todo el grupo River estaba en zona de clasificación. Y el Monumental volvió a estallar con el 4-3 de Esqueda, que jugó para Tigres y para el Millonario. El milagro estaba ahí. Hubo más drama ante un descuento de Juan Aurich.

Tigres logró con los suplentes lo que River no pudo con los titulares en 180 minutos. Importó mucho, fue clave lo que sucedió en Chiclayo. Sin ese plus, el Millonario no hubiera festejado. Pero no se podía quedar afuera.

Imagen: Nicolás Aboaf