Puntero

El comienzo irregular quedó en el olvido. Con los resultados puestos, River tenía que ganar para subirse a la cima del torneo y cumplió. Fue x a x contra Argentinos, es puntero y ahora sólo tiene cabeza para pensar en San José.

De a poco las cosas se acomodan. Con los resultados como antídoto, el funcionamiento comenzó a llegar y la cara comienza a cambiar. En los primeros diez minutos de juego, River fue una aplanadora. Rendimiento, pelota y vértigo para llegar con pocos toques a estar cara a cara con Ojeda, que salvó en un par de ocasiones.

Con un escurridizo Pity Martínez, Cavenaghi siempre como referencia y Kranevitter como termómetro de un equipo que presionaba bien alto, el gol estaba al caer. Y fueron precisamente esos tres jugadores los que gestaron el primer gol del partido. Kranevitter cortó, Martínez tocó y Cavenaghi festejó su gol número 105 con el manto sagrado.

La presión siguió pero ya no hubo situaciones de peligro hasta el complemento. Ahí, con un Argentinos Juniors más jugado en ataque y con la necesidad de buscar el empate, se emparejaron las acciones. Barovero apareció en dos oportunidades para negar el gol del local, pero no pudo hacer nada en la tercera. Ahí fallaron todos: Lateral, pique en el área y una genialidad de Rinaldi para el empate.

Se deslucía el equipo y la historia (conocida en el inicio de la temporada) amenazaba con regresar: Control absoluto pero resultado adverso. Sin embargo, Lucas Boyé, el artífice menos pensado, sacó de la galera un gol que valen tres puntos y cima del campeonato. Sin espacio, con la marca cercana, la línea de fondo como un defensor más y Ojeda expectante, el oriundo de San Gregorio mató la pelota de pecho, apuntó y gritó su segundo tanto en River. Pensar que por la demora en su vuelta de México casi no concentra…

Ahora sí, San José. No depende sólo de River pero sumar de a tres es una obligación. La tarea está hecha y llegar al choque como puntero del torneo local es un plus. A ganar y esperar…