Un empate que pide ser hazaña

Estaba todo cerrado, parecía que River se despedía con una derrota y la despedida de la Copa Libertadores. Pero aparecieron las individualidades, los goles y todavía queda una vida

Si River consigue el acceso a los octavos de final de la Copa Libertadores, podrá esgrimirse que este partido fue una hazaña. Cierto es que si no se consigue la clasificación, el recuerdo quedará empañado. Es que, la derrota fue enemiga del Millonario durante toda la noche en México. Y, sin embargo, la corrigió sobre el final.

Los primeros minutos del partido, con cierto predominio de River en las acciones y con la posesión de la pelota, quedaron como un recuerdo letárgico hasta el último segundo. Es que después del gol de Arévalo Ríos todo fue una pesadilla y hasta el de Teo, todo fue una pesadilla.

Un error en la salida, deficiencias en la presión y un tiro preciso bajaron las expectativas de un equipo que pareció bien parado en los primeros minutos y que estuvo parado hasta el final del período. River no encontró los caminos, practicamente no generó situaciones de juego, perdió la pelota y permaneció más tiempo en posición defensiva que expectante de un empate.

En el complemento, Gallardo apostó por un manotazo de ahogado: Adentro Martínez y Mayada, afuera Rojas y Pisculichi para agotar cambios (Ponzio se fue lesionado apenas después del gol); Sánchez pegado a Kranevitter y vértigo por los costados para complicar y rematar. Nada de eso pasó. La única variante concreta fue la recuperación del terreno y la pelota, pero eso no se plasmó en situaciones de gol.

Así, volcado en ataque y sin chances de empatar, Tigres complicó en cada contra que tuvo. La primera fue con desacierto, la segunda significó el tanto de Damián Alvarez, ex River, para un 2 a 0 que parecía despedida.

Sin embargo, en los últimos cinco minutos y con más empuje que criterio, Teo descontó y Mora lo igualó con un golazo que quedará como sello de la Copa si es que se consigue acceder a la siguiente etapa.

Parece un milagro, es cierto. Pero hay chances y mientras las haya, nada está perdido.