La Supercopa Euroamericana, un éxito para levantar el ánimo

Con un golazo de Kaprof, River le ganó 1-0 a Sevilla. Suma para elevar la confianza y enfocarse de lleno en la Copa y el campeonato.

Una pena que la Supercopa Euroamericana no sea oficial. De lo contrario, River hoy tendría ocho títulos internacionales. Pero el triunfo ante Sevilla suma. Mucho. Para la confianza. Para llegar entonado al choque del 8 de abril contra Tigres, por la Copa Libertadores. Para tener el espíritu alto.

Con bajas de todos colores por lesiones, jugadores en sus diferentes selecciones y otros que están al límite desde lo físico, River afrontó el desafío con mucha seriedad. Y lo justificó en los 90 minutos.

¿Qué pasó en el partido? Sevilla arrancó mejor. Con rapidez llegaba en dos toques a zonas de riesgo para River y de entrada pudo anotar. Chiarini achicó muy bien contra Gameiro y al toque le sacó un venenoso tiro libre a la perla Reyes.

Pero el equipo de Gallardo fue emparejando las acciones y comenzó a acumular llegadas al arco contrario. Un zurdazo de Pisculichi fue gritado por medio Monumental, porque pasó a nada del palo.

River ya asumía otro rol en el partido y ese adelantamiento en el campo provocaba algunos riesgos. En una jugada, tras un mal repliegue, Iago Aspas quedó a solas con Chiarini, pero el toque del español besó el poste.

Igual, el Millonario seguía yendo al frente. Boyé armó una buena jugada, la soltó para Solari y el fierrazo del volante fue desviado por Beto. Simeone tuvo un cabezazo. Y a Pezzella le quedó incómodo un centro de Pisculichi y el disparó pegó en la parte externa de la red.

El amistoso tuvo su costado picante en ese primer tiempo. Hubo discusiones con el argentino Pareja y Carrico le buscó (y se lo encontró) el tobillo a Pisculichi en una falta que rozó la expulsión. De amistoso tenía poco.

En el complemento, Sevilla hizo cuatro cambios (estaban permitidos 5) y Gallardo también movió el banco. Kaprof por Mercado. Solari fue de 4. Y el delantero hecho volante casi mete el primero con un fierrazo que se estrelló en el palo. River ya era más por intención. Pero el gol no llegaba.

Gallardo lo quería ganar. Por eso metió a un titular, Mora, por Simeone. Y el uruguayo estuvo muy cerca de poner el 1-0, pero el palo se lo negó.

Hasta que el grito llegó cuando faltaban ocho minutos. Un buen centro de Mora encontró Kaprof ingresando por el segundo palo para batir a Barbosa. Los cambios le daban la alegría a River.

Una alegría que suma.

Imagen: Nicolás Aboaf