“Cuando me dijeron que podía tener cáncer no me caí”

A horas de operarse de un tumor en el gemelo derecho, el Ogro Fabbiani abrió su corazón en exclusiva con Pasión Monumental radio, por AM 990.

El viernes, Cristian Fabbiani será operado de un tumor en el gemelo derecho, lesión que le encontraron cuando estaba a punto de comenzar a entrenarse con Estudiantes de San Luis. El Ogro se hizo muchos estudios, aunque no pudo zafar del quirófano. En Pasión Monumental radio, por AM 990, se confesó como pocas veces.

“Son horas especiales. Me apoyo mucho en mi mujer y mis hijos, Uma y Santino”, arrancó antes del ida y vuelta.

- ¿Cómo estás hoy?

– Cuando me dijeron que podía cáncer le metí con todo para adelante, no me caí.

- ¿Tenés miedo?

– Si te dejas ganas por el miedo, ahí se complica. Yo me fijo mucho en otra gente que pasó por casos similiares. Jonás Gutiérrez es ejemplo. Huguito Morales es otro.

A Fabbiani no le gusta hablar del tema. Por eso el foco se desvía inmediatamente y su pasado por River, donde no estuvo a la altura incluso de sus propias expectativas, gana la agenda.

Pone primera: “Tuve un pasado con errores, era chico, no los voy a volver a cometer, pero me marcaron muchos. Cuando sos chico hacés cosas que no tenés que hacer. Ya tengo 31 años. Cuando llegué a River tenía 25 y cometí errores. Y además me esperaban para darme con todo”.

Hace autocrítica: “A River llegué muy gordo, hice la pretemporada tarde. Después me puse flaco, fue donde mejor me porté, pero las cosas se dieron en contra. Hasta casarme me jugó en contra. Pero me casé para acomodar mi vida, sabía que jugar en River era quedar en lo más alto o donde quedé. Jugué con el corazón. Hay tipos que con 30 palos en el banco no vuelven y yo me di el gusto por el amor a la camiseta. En Vélez me pagaban 4 veces más, pero yo quería jugar en River. Pero no fue fácil, encima era un año político, todos los candidatos hablaban mal de mí”.

Recuerda: “Teníamos un equipazo. Gallardo, Falcao, Ortega, Buonanotte, Abelairas… Era una selección, pero las cosas salieron mal. Insisto: yo me di el gusto de jugar en el club más grande de la Argentina, nadie me quita lo bailado, bien o mal traté de hacer lo mejor siempre”.

Enfrentar a River: “Hice goles con Lanús, pero no lo gritaba ni en pedo. Cuando fui me tocó jugar con All Boys y tiré un tiro al travesaño. No fue a propósito, pero no me hubiera gustado que entrara la pelota”.

Sus ganas de ir a la cancha: “No voy desde 2013, en el Superclásico que ganamos en Córdoba con un gol de Trezeguet. Yo estaba en Independiente Rivadavia, justo jugábamos con Instituto y nos fuimos a la cancha. Nos dieron entradas cerca de la platea de Boca, no la estaba pasando bien. Así que me crucé a la popular de River con toda la gente”.