Un poco de aire

Sin sobrarle nada, River le ganó 1-0 a Godoy Cruz con gol de Teo Gutiérrez, al que le atajaron un penal. Un éxito que sirve para cortar una racha de cinco empates.

River jugó mejor contra Juan Aurich. El jueves se cansó de errar goles. Hoy no. Jugó peor, pocas veces estuvo contra las narices del arquero de Godoy Cruz. Aunque un grito de Teo Gutiérrez fue suficiente para volver al triunfo luego de 21 días. Un poco de aire. Nada más. Nada menos.

El que cambió fue Gallardo, porque ante tantas bajas modificó el esquema táctico. De su preferido 4-3-1-2 al 3-4-1-2. Solari y Mayada por las bandas, Ponzio-Rojas en el doble pivote, Pity Martínez de frente al arco y dos delanteros, Teo y Mora.

Godoy Cruz no se metió atrás. Entendía que metiendo bochazos cruzados complicaba en el retroceso de los volantes por afuera. Pero River fue, aún sin claridad. Ponzio metió un buen centro, Teo la bajó de pecho, pero cuando iba a patear Galeano lo cruzó. Penal. ¿Gol? No. Moyano se lo desvió de gran forma al colombiano.

River no se quedó. Lejos de caerse, fue a buscar otra vez. Pero el gol lo encontró de contragolpe. La empezó Teo, Solari apareció por izquierda, Pity Martínez cabeceó el centro, Moyano dio rebote y Gutiérrez la tocó debajo del arco.

Una contra letal. Una jugada del mejor River de Gallardo, mezclando precisión en velocidad y con futbolistas surgiendo por sorpresa. Un desorden que vale. Como en esa jugada finalizando el primer tiempo cuando Maidana fue a presionar bien arriba y desde su quite casi termina en el segundo gol, pero la jugada fue anulada por offside de Teo. Luego no pasó nada más.

Mora también pudo poner el 2-0, pero una chilena se fue alta y luego se llevó puesto un balón tras un desborde de Solari, el futbolista más punzante en un primer tiempo sin demasiadas luces, aunque con una producción suficiente para estar en ventaja.

La roja a Leandro Fernández, a los 5 minutos del segundo tiempo, potenció la idea de un River a todo trapo. Tenía un hombre más y espacios para hacer daño. Sin embargo, no lo aprovechó demasiado. Jugó al tranquito y careció de precisión.

Gallardo movió el banco por cansancio (Cavenaghi por Teo) y molestias musculares (Pisculichi y Sánchez por Martínez y Solari). En ese contexto, estaba presente el mismo temor que ante Juan Aurich: que en un descuido los mendocinos empataran.

Finalmente, festejó River. Volvió a sonreir tras cinco empates al hilo entre la Copa y el campeonato. Necesario como agua en el Sahara.

Imagen: Nicolás Aboaf