Que verdes…

River se cansó de errar goles contra el limitado Juan Aurich y empató 1-1. La clasificación a octavos de la Libertadores está cada vez más complicada.

Que decepción. Que falta de contundencia. ¿Dónde quedó aquel equipazo voraz arriba y sólido abajo? Que verdes…

River está más complicado que antes de meterse en los octavos de final de la Copa Libertadores. El 1-1 con Juan Aurich lo puso más contra las cuerdas. Parece increíble que no le haya podido ganar a un limitado equipo como el peruano. Pero hay una explicación: la eficacia es parte del juego. Y River se cansó de llegar, pero no la metió.

Y eso que de entrada salió decidido a comerse a Aurich. A los 10 minutos perdió a una llave para romper por afuera como Vangioni, quien salió lesionado, pero Funes Mori se acomodó correctamente a la posición. Además, el mellizo no tenía a quién marcar, porque los peruanos se plantaron en su campo y sólo querían defender cerca de su arquero. Igualmente, lo hacían sin orden, porque River llegaba con peligro.

De movida, Mora cabeceó mal un centro de Rojas. A Sánchez se le vino encima el balón luego de un corner de Pisculichi que contó con una falla de Gallese. Sin embargo, el equipo de Gallardo entró en una meseta, perdió lucidez. Llegaba bien hasta la medialuna, luego se nublaba y carecía de sorpresa.

En un centro estaría la solución. Sánchez encontró a Teo Gutiérrez en el área, el colombiano le pifió y la pelota le quedó servida a Mercado, que se había quedado por la zona y le puso la zurda a la pelota para clavar el 1-0.

A partir de ahí, había una sola sensación: que Juan Aurich no podía llevar peligro y que River podía golearlo. Pero ahí entró a tallar el arquero Gallese. En tres minutos le ahogó el grito a Teo, Mora y Funes Mori.

La ventaja era exigua. Desde el resultado, el partido estaba vivo. Por eso había que liquidar el asunto lo antes posible. River entró dormido y Aurich se animó un poco más. Como había que sacudir la modorra, Biscay (fue el DT por el suspendido e incomunicado Gallardo) mandó a la cancha a Pity Martínez por un Pisculichi errático.

Pero el Millonario seguía en otra. Encima se le caía otro soldado (Balanta) y había que rearmar la defensa. Funes Mori se corrió a la zaga y el polifuncional Mayada fue de 3. A la mala suerte de los lesionados se le sumaba la de los palos. Porque Teo tuvo dos en 20 segundos y ambas chocaron en los postes. Y más tarde el travesaño le negó el festejo. Increíble.

A la larga iba a pagar semejante falta de contundencia. Mayada erró un centro (lo dicho) aislado, Maidana quedó lejos de Delgado y éste ajustició a Chiarini. ¿Inmerecido? Posiblemente. Pero, se insiste, la eficacia es parte del juego.

Entre la impericia de sus hombres y la mala suerte, River no pudo ratificar en la red lo que produjo en el juego. La sensación amarga del final es todo un reflejo. Porque ni ganando los dos partidos que le quedan (8 y 15 de abril vs Tigres y San José) el equipo de Gallardo asegurará ser uno de los 16 mejores de esta Libertadores.

Que verdes…

Imagen: Nicolás Aboaf