Con las defensas bajas, con la reacción de Mora

River fue un regalo atrás y perdía 1-3 en Sarandí. Pero el uruguayo hizo dos golazos y rescató un punto. Igual, aunque algunos titulares no hayan jugado con Arsenal, preocupa el rendimiento pensando en el choque copero con Juan Aurich.

Reaccionó a tiempo. De un primer tiempo espantoso a la levantada del segundo para rescatar un punto y no saber lo que es perder en el torneo, con dos triunfos y tres empates, como este cosechado en Sarandí. Pero River jugó mal y tiene una severa crisis de identidad

Vamos por partes…

En los primeros 45 minutos, Arsenal aprovechó la oferta. River fue un regalo atrás. Y se aclara: no hay que echarle la culpa sólo a los del fondo. No. Es cierto que Mercado, Pezzella, Funes Mori y Vangioni dieron todas las ventajas posibles. Pero el retroceso en general fue un espanto, con Ponzio mirando siempre la espalda de los contrarios. Con los volantes externos lejos de sus compañeros para replegar en cada contra.

Los de Sarandí le sacaron el jugo a un drama versión 2015. Cada contra es gol o medio gol del rival. Sólo hay que rezar que el arquero, sea Barovero o Chiarini, se ilumine y la saque. O que el delantero contrario falle. O que los palos jueguen a favor. Los del Viaducto hicieron lo mismo que Boca en el verano, Quilmes, Unión, Juan Aurich. Te dejo venir y con espacios te arruino.

“Tengo la mejor defensa del fútbol argentino”, sentenció Gallardo en agosto de 2014. Posiblemente, tenía razón. Hoy la realidad marca otra cosa. En cinco fechas, sólo Atlético Rafaela y Sarmiento recibieron más goles que River. Arsenal había metido un tanto en cuatro jornadas. En 45 minutos clavó tres. Los datos son elocuentes.

La noche en Sarandí arrancó mal parida. Primero por responsabilidad directa del árbitro Darío Herrera, quien ignoró una falta clara sobre Funes Mori en una salida desde abajo. La jugada terminó con Carrera definiendo ante Chiarini.

Sin embargo, River se recuperó rápido. Pity Martínez armó un jugadón a puro enganche arrancando por izquierda. Dos quiebres y un derechazo que se metió por debajo de las piernas de Andrada. 1-1.

El equipo de Gallardo seguía abierto atrás. Le llegaban muy fácil y sus aproximaciones dependían del ex Huracán. El resto era todo forzado. Porque Mayada no desequilibraba y Sánchez era un desperdicio jugando de espaldas.

El 2-1 llegó por un verdadero golazo de Damián Pérez, quien en soledad no tuvo opciones de pases y tuvo tiempo para acomodarse y meterla en el ángulo de Chiarini. A remarla de nuevo, pero a mar abierto.

Y así cayó el 3-1. Carrera se devoró en la corrida a Pezzella (se notó que hacía 27 días que no jugaba) y prácticamente se metió en el arco de Chiarini. Zurdazo y a cobrar. Otro retroceso poco acorde a un equipo que hace poco era un ejemplo de cómo marcar bien arriba.

En el segundo tiempo, River no salía de la modorra. Pezzella falló otra vez y Carrera casi mete el 4-1, pero la pelota dio en el palo. Le quedó a Chiarini, que se la sacó de encima y encontró a Mora, quien se aprovechó de la indecisión de la zaga del Arse para sacarla y la puso por encima de Andrada. Excelente definición y descuento.

Ya estaban en la cancha los pibes Driussi y Simeone, pero las esperanzas eran Mora y Pity Martínez. Sus arrestos individuales ponían en jaque a un Arsenal cada vez más recluido. River iba con vergüenza, con ese retazo de carácter que tenía el año pasado y que lo hizo levantar partidos complicados. Y lo empató. Porque Mora, de tiro libre, la puso en un ángulo, justo al palo de Andrada.

De a ratos anárquico, River no perdió. Siempre es positivo sumar, aunque el nivel es preocupante. ¿Le alcanza para ganarle a Juan Aurich?

Imagen: Nicolás Aboaf