De la diferencia abismal al desencanto total

Los suplentes de River jugaron un gran primer tiempo. Ganaban 2-0 y el resultado parecía no correr peligro. Pero los errores y la levantada de Unión decretaron un 2-2 inesperado.

Si usted miró sólo el primer tiempo, habrá dicho: “Por fin el recambio aportó soluciones”.

Si usted se fue de shopping y comenzó a mirar el partido en el complemento, habrá sentenciado: “Que diferencia hay entre los titulares y los suplentes de Gallardo”.

Algo así pasó en la tarde noche del Monumental. Con un 2-2 que sólo genera más dudas que certezas. De la diferencia abismal al desencanto total…

A los 3 minutos, el Millonario ya estaba 1-0. Porque Cavenaghi fue oportunista para tocar de primera un envío desde la derecha de Solari. Por esa zona, River marcaba distancias por las buenas asociaciones del Indiecito y de Mayada. Fue una constante en ese primer primer tiempo el 2-1 sobre el costado.

Porque así también pasó en el segundo grito, anotado por Driussi después de un defectuoso rechazo de Castro, que antes le había ahogado un par de gritos más al Torito.

River comenzó presionando de movida. Y atrás no sufría: Chiarini sólo tuvo que revolcarse ante un remate de Gamba. Mammana y Balanta le daban solidez y salida desde atrás y hasta Urribarri no desentonaba.

En media hora, River tenía el asunto resuelto. Por contundencia, buen juego, asociaciones y un rival inferior. Pero…

Arrancó el segundo tiempo con más chances de golear que de sufrir en su propio arco, pero el Tatengue lo durmió en un tiro libre y Gamba ahora sí definió bien frente a la salida de Chiarini.

El desarrollo no varió demasiado, aunque Unión lucía más animado. Y River perdía goles, como ese que Cavenaghi tiró arriba del travesaño en su afán de buscarle el ángulo. Del 3-1 al 2-2… Increíble. O no tanto.

El Millonario se confió y erró mucho. Quizás subestimó la cuestión. Unión, con poquito, llegaró al empate. Y con la inestimable colaboración de Chiarini, que quedó a medias luego de un centro de Malcorra que nadie alcanzó a tocar.

Ya con Mora y Tomás Martínez en la cancha, el equipo entró en el desorden y los nervios. Sólo Mayada aportaba un poco de claridad. El punta uruguayo tuvo dos para el 3-2, pero el trámite había variado.

Un gran primer tiempo. Un horrible complemento. River se lo empató a… River.

Imagen: Nicolás Aboaf