Sin espuma

Así fue la actuación ante Quilmes, en la que River no pasó del 2-2 (goles de Teo y Ponzio). Al equipo le faltó juego, lucidez y no defendió bien.

No le resultó cómodo a River jugar contra Quilmes. Le costó más de lo pensado. Y no pasó del empate. Por el desarrollo, no estuvo mal.

El Cervecero se plantó con dos líneas de cuatro en el Monumental, aunque no metió el micro cerca de Assmann. Cuando pudo, intentó hacer daño.

A River le costó hilar pases, juntar líneas, no tuvo sorpresa. Movió la pelota con extrema paciencia. Precisó de los costados, del 2-1 de laterales y volantes. De diagonales para quebrar el paredón de Falcioni. Aunque le faltó pimienta para dominar. Encima, el césped no estaba en su mejor condición y eso también jugó en contra, aunque no fue lo más importante.

En el primer tiempo, River sólo generó dos situaciones de gol. Dos voleas -una de Cavenaghi que atajó Assmann y otra en la que Rojas le entró mordido- que le movieron un poco la estantería a Quilmes. Nada más. Pobre producción para un equipo que de local es voraz y arrincona a sus rivales.

River no estaba cómodo en el partido. Ni siquiera estaba lucido en la pelota parada, arma fundamental para abrir trámites complicados. Tampoco remataba desde lejos.

Gallardo sacó a los volantes externos, Sánchez y Rojas, para darle pista a Mayada y el Pity Martínez. Y a los 7 minutos del segundo tiempo, por fin, pudo hilvanar una buena jugada. La tocaron varios y la metió Teo Gutiérrez con un leve roce con la cabeza tras el pase de Mayada, quien arrancó en offside.

Al rato, por obligación, Gallardo se vio obligado a cambiar: Ponzio por el lesionado Pity Martínez. 4-4-2 para bancar los últimos 25 minutos. Sumar gente atrás no brindó garantías para defender. River no pudo desconectar los buenos toques de Quilmes para llegar al empate. Y lo consiguió por un ex Millonario. Buonanotte hizo un golazo con un zurdazo letal e inatajable para Barovero. Del 1-0 a la lesión del Pity y al 1-1 Cervecero.

Pero River siempre tiene una soga a mano para subirse. Cuando algunos jugadores ya parecían cansados y acusando el viaje a Oruro, Ponzio recibió un rebote y le rompió el arco a Assmann. 2-1.

¿Historia cerrada? No. River defendió mal otra vez. Quedó desarmado luego de un centro, con la mayoría de sus hombres salieron. Chirola Romero recibió solo y cruzó el tiro. 2-2.

Los de Gallardo siguieron yendo. Posiblemente sin claridad, sí, pero con la vergüenza deportiva de no dejar dos puntos en el camino. Pero no hubo caso. Faltó espuma.

Imagen: Nicolás Aboaf