Se le escapó

River lo tenía controlado a un limitado rival como San José. Pero Barovero falló en un centro y se quedó parado en un tiro libre. Así, los bolivianos festejaron el 2-0. Independientemente del resultado, el equipo estuvo a la altura.

Jugó más contra la altura que contra San José, un rival sin jerarquía y al que en Buenos Aires, en el último partido de este grupo 6, debería sacarse de encima sin despeinarse. Pero el calendario marcó que River tenía que debutar en los 3.700 metros de Oruro. ¿Cómo le fue? Desde el resultado mal, porque cayó cuando tenía la historia controlada. Desde el juego dio garantías. Se le escapó al Millonario (como a Barovero la pelota) y lo sufrió.

De entrada le llegaron fácil a River, sobre todo por la zona de Mercado. Orué entró en soledad por el medio del área, pero se perfiló mal y la tiró afuera. Parecía que los de Gallardo la iban a pasar muy mal, pero de a poco se fueron acomodando. Sin meterse atrás, aunque tampoco sin asumir muchos riesgos (por causas climáticas no daba para la presión de siempre), lo llevaba tranquilo al partido.

Jugando a un ritmo más cansino que el habitual, buscando faltas en los costados para aprovechar la pelota parada, arma letal de este equipo de Gallardo. Tocando corto para avanzar en bloque y no quedar desarmado. Así se fue plantando River en Oruro.

No sólo la altura era rival. También el frío (5 grados a la hora del encuentro) y un césped seco y desparejo. Con ese panorama, algunos jugadores empezaron a probar desde lejos, pero no tuvieron éxito: Ponzio y el Pity Martínez la tiraron arriba. Igual, por el ex Huracán, River casi se pone 1-0. Armó una buena jugada por izquierda, enganchó para adentro y el derechazo besó el palo.

San José había tenido un par con el argentino Bustamante. Primero un débil cabezazo tras un mal cálculo de Maidana y luego una vaselina que merodeó el área de Barovero. Nada más.

En el complemento se trataba de aguantar en lo físico y que siguieran surtiendo efecto las aspirinas, el viagra, la cafeína, el ácido fólico, los tubos de oxígeno y el resto del plan médico para combatir a la altura. River estaba en condiciones de ganar. Y además el local no aparentaba estar mejor en su condición atlética.

Al equipo le costó acomodarse nuevamente y entró en una meseta, aunque los bolivianos no tenían profundidad. La salida por lesión de Pezzella alteró un poco los planes y Gallardo tuvo que reacomodar la defensa: Urribarri de 3 y Balanta, que estaba en el lateral, se mudó a la zaga con Maidana. Al rato, Solari por Pisculichi para armar un 4-4-1-1 y liberar más al Pity, que casi mete un golazo desde 25 metros.

Orué tuvo otra chance, pero otra vez le entró mal al zurdazo. Quedaban 15 y era cuestión de aguantar un poco más y provocar alguna ocasión. Mora tuvo el triunfo en sus pies, pero el fierrazo salió al medio del arco y fue desviado por Lampe.

River estaba bien, pero la estantería se cayó. Reyes desbordó a Mercado, Barovero no controló bien el centro, el rechazó quedó a mitad de camino y Orué saltó más que todos (también hubo pasividad de la defensa) para poner el 1-0. Una pena.

Prácticamente sin tiempo, piernas y con la mente ya no tan lucida, River se quedó sin respuestas. Encima, Valverde metió un balazo que se incrustó en el ángulo de Trapito. Un 2-0 exagerado, aunque San José supo aprovechar esos momentos.

Ya a pensar en el 5 de marzo, cuando en el Monumental se reciba a Tigres, para empezar a sumar.

Imagen: Gentileza Olé