Estreno contundente y con el peso de las individualidades

River debutó en el torneo de 30 equipos con un triunfo ante Sarmiento. Fue 4-1, con goles de Sánchez, Cavenaghi y dos de Teo Gutiérrez. La rompió el Pity Martínez.

Junín fue una fiesta. Hacía 32 años que River no jugaba en esa ciudad ante Sarmiento. Pero la música la puso el cuadro de Gallardo. La orquesta no la rompió, pero sus individualidades no la dejaron tirada. Contundencia pura para cerrar una semana ideal luego de la conquista de la Recopa Sudamericana.

Por la gran cantidad de partidos, el Muñeco movió el equipo. Mayada de lateral derecho (más proyección y menos marca que Mercado), Pezzella-Balanta en la zaga, Pity Martínez de enganche y Cavenaghi como ladero de Teo. No se trató sólo de tocar nombres. Con Martínez tirado a la izquierda, de a ratos el Chino Rojas apareció como en la era Ramón Díaz: cerca del 5. Eso liberó al ex Huracán, que volcado a la banda hizo estragos como un asistente de lujo y con una pegada letal.

Sarmiento pobló el medio, con tres volantes centrales y dos bien abiertos. Por eso River necesitaba sorpresa rompiendo por las bandas y con futbolistas llegando al vacío. Vangioni dio un aviso tras una linda combinación con el Pity, pero el remate del ex Newell’s se fue muy arriba.

Al rato, llegó el 1-0. Impecable fue la pausa de Martínez. El enganche leve para sacarse de encima a su marca fue mejor, porque quedaron todos al revés de la jugada. Menos Sánchez, que luego de recibir el toque exacto le puso el empeine derecho a la pelota. Golazo.

Sarmiento pudo empatar. River quedó mal parado en la contra después de un corner (hay que agregar el buen saque del arquero Rigamonti), pero a Aguilar le faltó oficio en la definición.

El Millonario no perdonó. Otra vez el Pity la pidió por izquierda, lo dejaron pensar y se la puso en la cabeza a Cavenaghi, que no falló. 2-0 en el primer tiempo. Nada mal.

En el complemento, River entró dormido. Dejó venir al local y éste se subió a la ola. Nicolás Sánchez se contagió del Pity y le puso un toque a Cuevas, que definió muy bien ante la salida de Barovero. 2-1 y el partido, que parecía liquidado, se abrió de nuevo.

Teo pudo poner el 3-1, pero el remate se fue alto. Cavenaghi, cansado y con el deber cumplido, le dejó un lugar a Mora, fresco y con piernas para presionar y sacarle provecho a los espacios.

Gutiérrez tuvo revancha. Primero pescó un rebote tras un cabezazo de Sánchez y luego definió con clase (estaba en offside) después de un buen pase del uruguayo. Con espacios, River lo aniquiló a Sarmiento, que no se animó a más. Y que se encontró con un rival contundente.

Imagen: Nicolás Aboaf