Recopado

Con gol de Carlos Sánchez, River le ganó 1-0 a San Lorenzo y obtuvo la Recopa Sudamericana. El Millonario logró su séptimo título internacional.

River se recopó. Porque este tiene que ser un año copado. Más que el 2014, cuando se ganó la Sudamericana. Por esa Copa se llegó a jugar la Recopa, la que ahora obtuvo en la cancha de San Lorenzo en una serie en la que fue justo y merecido campeón.

Se festeja y mucho la séptima estrella internacional. Al alcance de la mano estaba una chance inmejorable y River se subió al tren. Ahora viene la Libertadores, el gran objetivo. La Suruga Bank, que también vale. Defender la corona sudamericana. Mirá que copado está…

En el Bajo Flores hubo un partido. San Lorenzo cambió por necesidad y obligación. Estaba un gol abajo en la serie y Villalba apareció por Ortigoza, ausente por un estado febril. Así, Mussis (luego lesionado) arrancó más atrás, algunos metros más adelante de Mercier, el equilibrio del Ciclón. Y salió más voraz y decidido a empatar la historia.

De movida, River no era el de la presión de la ida, cuando mereció mucho más que el 1-0. Sin meterse deliberadamente atrás, hacía todo a un paso más lento de lo habitual. Cuando aceleró, le marcó todos los males defensivos a San Lorenzo. Teo hizo la pausa, Pisculichi mandó un centro envenenado y Sánchez, entrando por el segundo palo, no logró darle dirección al remate que dio en la parte externa de la red.

San Lorenzo tenía una carta por la derecha. River se durmió en una pelota parada y por ahí rompió con Villalba, quien lanzó un centro que tras un rebote le cayó en la pierna derecha de Caruzzo. Era gol. Era. Porque Barovero tuvo una salvada excepcional.

Ese fue el peor momento del cuadro de Gallardo, porque al rato el que se vistió de salvador fue Vangioni, quien evitó el gol de Blanco con un Trapito que estaba a mitad de camino. Todo había nacido de una gran maniobra colectiva por la banda izquierda.

En el complemento, más que antes, la obligación era del local. River tenía buenas intenciones, pero no podía concretar. San Lorenzo tuvo un par con Cauteruccio. Bauza sacó a un volante (Barrientos) y agregó un 9 (Matos). Más contó con una oportunidad inmejorable, pero cruzó demasiado el zurdazo.

El Millonario necesitaba un desahogo, alguien fresco de piernas y de cabeza. Porque los espacios se iban a generar y había que tener una variante para liquidar la historia. Pisculichi, fundido, le dejó su lugar al Pity Martínez. River perdía a alguien clave por su pegada, pero ganaba en desequilibrio individual.

Los nervios, la ansiedad y el reloj ya jugaban su partido. Los de Gallardo debían aprovechar el momento. Y lo hizo. La jugada fue desprolija, la pelota entró pidiendo permiso. Lo hizo Sánchez para desatar el festejo.

San Lorenzo fue por el empate, pero se encontró con un Barovero imponente ahogándole el grito a Matos y dos veces a Villalba. A esa altura, Gallardo había metido a Mayada por Gutiérrez. Y Sánchez se perdió el 2-0 de forma increíble. Ya era pedirle demasiado al futbolista más destacado de la Recopa.

Lo que siguió fue un San Lorenzo ciego buscando el milagro y River bancando con su arquero como bandera. Pitana, de irregular tarea, ya había expulsado a Funes Mori. Por eso Gallardo tuvo que meter a Pezzella por Mora y quedarse sin delanteros.

Pero ya no pasó mucho más. Los minutos corrieron y River sacó chapa. Este equipo aprendió a jugar finales internacionales. Está recopado.

Imagen: Nicolás Aboaf