Un papelón

En Mendoza, River fue un regalo en defensa y no produjo nada en ataque. Boca lo aprovechó y le ganó 5-0. Fueron expulsados Mayada, Carlos Sánchez y Teófilo Gutiérrez.

Preocupante. Alarmante. Pobre. A River le caben todos los adjetivos luego de la caída contra Boca. Lejos estuvo de tomarse desquite de lo que pasó hace una semana en Mar del Plata. En Mendoza jugó mucho peor. Fue un regalo en defensa y no produjo casi nada en ataque.

River empezó mejor en la tierra del buen vino. Salió a apretar y llevó peligro con dos remates desde afuera de sus centrales, Maidana y Funes Mori, que Sara mandó al córner. Era toda una señal. Sus hombres más defensivos iban a pararse arriba para tratar de ser un equipo corto, con el fin de presionar en campo rival y llegar rápido al arco. A la larga, esa postura aparentemente audaz, iba a terminar siendo el anzuelo perfecto para un Boca que embocó todo en el primer tiempo, cuando consiguió una ventaja definitiva.

Porque River no achicó con eficacia y jamás apretó al lanzador. En velocidad, los jugadores de Arruabarrena se terminaron devorando a los de Gallardo. Esas fueron las claves que dictaron el pulso del partido.

El 1-0 lo marcó, como en la Feliz, Jonathan Cristaldo. Todo nació de un pase hacia atrás de Funes Mori a Maidana, que tuvo una leve patinada. El volante Xeneize se lo comió en velocidad al 2 Millonario y le rompió el arco a Barovero. Tras ese golpe, River jamás pudo reponerse.

Regalado, marcó mal tras un corner a favor y se olvidó de marcar en la vuelta. Chávez recibió y la cruzó muy bien para la entrada franca de Palacios, que cruzó el cuerpo y el remate para ponerla contra un palo ante la salida de Barovero. 0-2.

Pero había más. River seguía de oferta. Ahora fue Chávez el que apareció solo por izquierda luego de un gran pase al vacío y con Mercado mirando desde atrás. 0-3.

¿Cuánto mérito de Boca hubo? ¿O acaso los errores de River fueron más evidentes para facilitarle la goleada parcial parcial de su eterno rival? ¿Qué quedó de aquella defensa que era de Selección?

Es prematuro para realizar sentencias luego de seis partidos de verano, pero River perdió chispa, frescura y movilidad. Marca mal. Ni siquiera, por lo menos en los clásicos, lo salvó la pelota parada, un arma letal. Tampoco surgió el carácter que se le conoció al cuadro de Gallardo cuando pasaba por apremios. Porque en el semestre pasado, aún cuando era superado, este River daba un plus emocional.

En el arranque del segundo tiempo, Gallardo metió muñeca. Sacó a Maidana, Vangioni y Mora, adentro Pezzella, Alvarez Balanta y Sánchez. Todo un gesto, toda una señal de desaprobación por parte del entrenador.

River no pudo hacer demasiado para descontar. En el complemento no hubo partido. Encima a los 11 minutos se quedó con nueve jugadores por la expulsión de Carlos Sánchez (ya había sido echado Mayada). Y a los 27, Teo Gutiérrez se fue de mambo y le pegó desde atrás a Gago. Con ocho hombres era casi imposible hacer algo. Y Boca, que jugaba al tranco, metió el 4-0 por Calleri luego de una buena maniobra colectiva. Y Bentancur puso el 5-0.

Ahora viene la Recopa Sudamericana, que importa mucho más. El viernes arranca la serie con San Lorenzo. River, hay que decirlo con honestidad, no está bien. Lo que pasó en Mendoza. Y eso es preocupante.

Imagen: Olé