Se cortó

En Mar del Plata finalizó la gran racha en los Superclásicos. En el primero del año, un River sin chispa cayó 1-0. El funcionamiento colectivo no fue el mejor y algunas actuaciones individuales estuvieron lejos del nivel que supieron mostrar.

Se cortó. River no pudo aprovecharse de ese Boca que venía a los tumbos y en plena crisis. No es que la mala haya cambiado de vereda. No. River es más y mejor equipo. Pero en Mar del Plata no lo demostró. No dio la talla. Y, se insiste, se cortó la racha de ocho partidos sin caídas ante el eterno rival.

De entrada, Boca salió a cortar caminos. Arruabarrena tiró tres puntas que impedían que River pudiera sacar limpio el balón desde abajo con Kranevitter metiéndose entre los dos centrales y los laterales adelantados.

Igualmente, las primeras claras fueron del Millonario, ambas de contragolpe. Primero Mora no llegó a conectar un rebote de Sara tras un tiro de Teo Gutiérrez. Luego, el colombiano le puso un pase notable a Pisculichi, quien quedó mano a mano con el arquero, pero la definición no tuvo precisión en el envío con la parte interna de de su casi siempre letal pie izquierdo.

Independientemente de las llegadas, Boca impresionaba mejor y armó una buena jugada para el 1-0. De derecha a izquierda la tocaron varios y la definió Cristaldo, con un tiro seco ante el estéril esfuerzo de Barovero.

Luego del golpe recibido, River se adelantó un poco y generó peligro, pero fue una leve reacción, no un asunto sostenido. Porque los volantes no estaban enchufados y lucían poco finos con la pelota, sobre todo Sánchez y Rojas. Pisculichi era importante en la pelota parada. Sólo Teo podía hilvanar desde un lujo o un toque preciso. Mora no pesaba. Así, el andaminaje ofensivo era de versión limitada.

River debía reaccionar. Gallardo lo hizo desde el banco. Sacó a Mercado e hizo debutar con la banda al Pity Martínez. Sánchez de 4/8 y el ex Huracán arrancando desde la derecha. La modificación táctica debía repercutir en la cancha. Encima Boca se quedaba con un hombre menos por la expulsión de Cubas.

Entró Cavenaghi por Mora, pero al toque quedaron diez contra diez porque Vangioni, que no la pasó bien con Pavón hasta que éste se fue lesionado, sumó dos amarillas.

A esa altura, las piernas ya pesaban y la cabeza respondía cada vez menos. No había movilidad, algo clave para sorprender. Había que apostarle un pleno a un tiro de Pisculichi, a algún pique de Martínez o a una cabeza salvadora. Lo tuvo Cavenaghi luego de una buena combinación con Teo, pero el zurdazo del capitán no tuvo fuerza ni dirección.

Y no pasó nada más. ¿Perdió bien River? Ni. Un empate no hubiera sido injusto, pero el equipo no respondió. ¿Da para preocuparse demasiado? No, sin dudas que no. Pero las alarmas sonaron. Y la racha se cortó.

Imagen: Nicolás Aboaf