El retiro de un grande

Tras más de 20 años de una carrera excepcional, David Trezeguet colgó los botines. Un hombre clave para el ascenso que paseó su jerarquía con la camiseta de River.

Dice adiós uno de los mejores delanteros de los últimos 20 años. Aunque jamás haya vestido la camiseta nacional, porque como nació en Francia decidió lucir la del gallito y ser campeón mundial, en 1998.

Estaba jugando en el Pune City de India, donde había metido dos goles en nueve partidos. Pero a los 37 pirulos se terminó la excepcional carrera de David Sergio Trezeguet. Ahora volverá a residir en Italia y será integrante de la secretaría técnica de la Juventus, donde jugó 10 años y fue el máximo goleador extranjero.

Campeón del Mundo, de Europa, del Calcio, también fue consiguió ligas con el Mónaco, su primer club en el viejo continente tras aquel bautismo en Platense. A fines de 2011 se dio el gusto de ponerse la banda roja cruzándole el pecho. Era una deuda que tenía y la pudo saldar mostrando su calidad. En una temporada y media gritó 17 veces en 38 encuentros.

Fue determinante en el segundo tramo del ascenso. Cómo no recordar aquel golazo contra Ferro, cuando la clavó en un ángulo para destrabar un partido cerrado. O ese defectuoso remate ante Instituto para ganarle a un rival directo. Ni hablar los dos festejos frente a Almirante Brown para volver a Primera.

Como capitán, era lugarteniente de Almeyda, que había prescindido de Cavenaghi y el Chori Domínguez. Con Ramón Díaz no tuvo la mejor relación y los achaques físicos eran cada vez más evidentes. Por eso, el Pelado lo declaró prescindible. Los ex y actuales dirigentes le prometieron ser un embajador del club en el exterior, aunque nunca definieron el rol. Igual, Trezeguet siempre va a estar ligado a River.