Y al Payaso le dieron pelota…

Aimar empezó a trabajar con el balón y cada día se siente mejor. Igual, va paso a paso.

Podría parecer una pavada, pero no lo es.

Pablo Aimar se operó de un sobrehueso en el talón derecho, que no sólo le molestaba para jugar al fútbol sino para su vida cotidiana. Semejante dolor hizo que frenara su vuelta al club y, previo paso por el quirófano, decidir que había que bancar seis meses más para el regreso. River lo quiso en junio, aunque él fue prudente. A la larga, así parece tenía razón.

Hoy Aimar luce mejor. Lógico, aún no está para ponerse la 10, pero va a pasos lentos pero seguros. Hace una semana se limitaba a caminar y a hacer trabajos kinésicos en zapatillas. El domingo probó los botines por primera vez y no evidenció molestias. Y ahora ya le pega a la redonda. Así se lo vio en el último entrenamiento, en la cancha de Defensor Sporting, en las tareas comandadas por el kinesiólogo Jorge Bombichino.

Y sí, al Payaso le dieron pelota…