Feliz

Hernán Castillo analiza el año sensacional de River y se ilusiona con lo que viene.

Un torneo local, una Superfinal, una Copa Sudamericana. River, el que es de River, hoy tiene que estar feliz. Porque el año fue maravilloso para el club. Porque hubo ya demasiado sufrimiento futbolístico que se trasladó a la vida misma de todos los días y porque hoy River es un equipo que es respetado por todos. Ya no más que se te anime cualquiera. Ya no más de la mirada de costado y el “a estos me le animo”. Lo viví el otro día en Quilmes y lo vengo viviendo desde hace meses. River mete miedo después de este 2014. Hay que mantenerlo. Cuesta. Es complicado. Pero el camino está clarito. Hay que ir por ahí.

A Rodolfo D’Onofrio le pregunté si hace un año, cuando asumían la presidencia del club, cuál hubiera sido su reacción si le decían que en los primeros 365 días de gobierno iban a lograr lo logrado en este tramo de su gestión. El presidente de River me dijo claramente que hubiera tratado casi de loco optimista a cualquiera que le hubiera planteado semejante escenario. Hace meses que insisto en esta idea. Y sé que a muchos no les gusta. No me importa. Fui de los primeros que habló de descenso en River y no me arrepiento. Lo advertí porque lo vi. Y hoy hago fuerza  una y otra vez en lo que pasó hace casi nada prque hay que parender de los errores y disfrutar el doble de este presente.

River jugará siete torneos el año que viene. Si se gana la mitad, será repetir este año y tres torneos por año lo firmo de acá a la china. Está buenísimo festejar. Disfrutemos de esto y aprovechemos para aprender del pasado. Habrá que reforzar el plantel y buscar que no se vayan demasiados. Ya este semestre demostró que un grupo bien armado y bien comandado sirve para ilusionarse. Hay que traer nombres fuertes. Prefiero tres o dos figuras y no cinco para ver qué onda. Este River va por ese lado. Va metiendo miedo. Como hace tiempo no lo hacía. El 2014 es testigo disparador de esta nueva-vieja versión.

Felices Fiestas para todos. Sé que en los deseos la idea será que todo continúe así. Que nada o casi cambie. Piensen qué distinto todo a lo que sucedía apenas hace tres o cuatro años atrás y disfruten. Vale hacerlo.