Sin reproches

River cumplió con su parte: le ganó 1-0 a Quilmes con un golazo de Sánchez, pero no le alcanzó para cerrar un año formidable. El partido se suspendió por incidentes de la barrabrava local. Racing es el campeón.

No alcanzó. La peleó hasta el final. Fue el que mejor jugó en el torneo, pero no pudo coronar. En un momento tuvo que priorizar y el calendario, exigente, le indicó que la Copa Sudamericana, que finalmente ganó, era más importante para saldar la deuda internacional.

Fue campeón local en mayo, pero quería el bi. Se insiste: no alcanzó. ¿Lo perdió River? Puede ser, pero no hay que quitarle méritos a Racing.

Cuando las fechas se comprimieron, se complicó. No pudo jugar cuando debía con Estudiantes por la lluvia. Cuando lo hizo, perdió el invicto. Dejó dos puntos en el camino con Olimpo, en un partido que venía fácil, pero una macana de Funes Mori hipotecó el futuro. Fue a Avellaneda con suplentes y dejó la punta en un encuentro en el que jamás fue superado. Solari y Driussi erraron dos goles y en la contra gritaron los de Cocca. Los de Gallardo cayeron por un gol en contra…

River llegó a la última fecha con chances. Tenía que ganarle a Quilmes y esperar un guiño de Godoy Cruz frente a la Academia. El Millonario cumplió con su parte. Ganó en el Sur con un golazo de Sánchez. Desde Avellaneda jamás llegaron las buenas noticias.

Sin brillar, River incomodó a Quilmes y tuvo situaciones claras para ponerse en ventaja en el primer tiempo. Un centro envenenado de Pisculichi (cuándo no) casi termina en gol de Funes Mori, pero la carámbola dio en el palo. Piscu pudo gritar el suyo luego de un envío de Sánchez, pero no llegó a conectar con presión de cabeza. Un zurdazo de Vangioni terminó en las manos de Benítez. Y una entrada vacía de Sánchez pegó en un defensor Cervecero cuando tenía destino de red.

Faltaba más juego y punch en la zona de fuego. Porque los dos delanteros, Mora y Cavenaghi, se tiraban atrás, pero no estaban cerca del gol.

En el segundo tiempo, con la oreja en el Cilindro, no encontraba los caminos. Encima se enteraba que Centurión ponía el 1-0 para Racing.

Gallardo probó con tres delanteros, con la inclusión de Driussi por un descolorido Solari, que jugó de movida porque Mercado se lesionó en la entrada en calor. Y ahí estuvo cerca de ponerse 1-0 después de una buena combinación entre Cavenaghi y Mora, que la alcanzó a tocar por encima del arquero, pero Martínez la sacó sobre la raya. Lo mejor de River, la más clara hasta el momento en el partido.

Pero siguió intentando y el grito llegó por un soberbio golazo de Sánchez. Enganchó para adentro y la metió en el ángulo. 1-0. Y final, porque los violentos de Quilmes decidieron terminar el partido y Loustau lo suspendió.

Se terminó la ilusión en un 2014 inolvidable. Una pena porque nadie jugó mejor que River. Pero no hay reproches. Hubiera sido lindo un desempate con Racing. Ocurre que el fútbol no siempre es justo.

Imagen: Nicolás Aboaf