Cuesta arriba

River perdió 1-0 con Racing y el bicampeonato ya no depende de sí mismo. La Academia le sacó dos unidades de ventaja cuando quedan seis por disputarse. El partido fue parejo. El Millonario no aprovechó las chances que tuvo de entrada y Racing le sacó provecho a una pelota sucia que terminó en el gol de Funes Mori en contra. Ahora, a ganarle a Boca.

Hay un viejo axioma en el fútbol que sentencia: los pibes ganan partidos, no campeonatos. Eso no pasó con Racing. Los jóvenes de Gallardo perdieron y, así, dejaron el liderazgo. Cuesta arriba.

En Avellaneda, Gallardo asumió riesgos. Pensó en Racing priorizando la revancha con Boca. Puso en juego el torneo con suplentes, con excepción de Barovero y Funes Mori. Ni más ni menos.

La fue a pelear con una formación alternativa. Con jugadores que tenían la linda motivación de demostrar que no son tan suplentes, que la diferencia con los titulares, como se notó a lo largo del campeonato, no era tan abismal. Con 8 hombres del club en la alineación de arranque. Lamentablemente, no dieron la talla.

El Muñeco plantó un 4-4-2, un sistema que habitualmente no utiliza, con la intención de quitarle el ritmo frenético a Racing, meter la pelota en una nevera y atacar por afuera con Solari y Ferreyra para abastecer a Driussi y Boyé.

De movida, River impuso condiciones con esas herramientas. Solari metió la diagonal por el callejón del 8, enganchó para adentro, metió el zurdazo, pero Saja achicó muy bien. Al toque, River le perdonó la vida otra vez cuando Driussi, de frente al arco y con el arquero a mitad de camino, le pegó mal y la tiró afuera.

Había contado con dos chances inmejorables, era un poco más, pero Racing pegó primero. Gastón Díaz desbordó por derecha, nadie la pudo sacar y Funes Mori se la llevó puesta sin querer. De casualidad, la Academia se ponía 1-0. Con la desventaja, River acusó el golpe.

El local comenzó a hacerse fuerte en la batalla de la mitad de la cancha, donde sobre todo a Guido Rodríguez, acompañado por Cirigliano, le costaba hacer pie, era anticipado y cortaba el juego con faltas. Adelante, el Millonario era light, Boye y Driussi perdían en todas las divididas, no podían aguantar una pelota. Así, no había respiro para los demás.

Con más vértigo que fútbol, el primer tiempo se iba cuesta arriba para los de Gallardo, obligados a arriesgar un poco más en el complemento.

Eso entendió el DT, quien rompió el doble 5 y metió a Tomás Martínez (salió Rodríguez) y le dio minutos a Cavenaghi por un irresoluto Boyé. Al menos desde la propuesta se podía esperar otra cosa de River. Racing ya estaba defendiendo muy cerca de Saja. Y Gallardo puso un punta más, Kaprof.

Igual, las ideas no florecían, no había llegadas a pesar de tener tres delanteros y un enganche en la cancha. A la larga, pagaba la falta de contundencia en los primeros minutos. Fue un partido de “gol gana”. Los de Cocca tuvieron la dosis necesaria de suerte en un encuentro tan cerrado.

Puntero desde la quinta fecha, River cedió el liderazgo en Avellaneda. Racing es el que manda. Tiene dos puntos de ventaja cuando faltan seis por jugarse.

¿Puede ser el fútbol tan injusto en no premiar al equipo que mejor jugó en el campeonato? Se sabe: en este deporte no se gana por merecimientos.

Ahora, hay que ganarle a Boca.

Imagen: Nicolás Aboaf