Chau Estudiantes, hola Boca

Le costó, pero pasó. Tras siete años, River jugará la semifinal de un torneo internacional. Se metió entre los cuatro mejores de la Sudamericana luego de un sufrido 3-2 ante el Pincha. Y ahora se viene el Superclásico.

Luego de siete años, River volverá a jugar una semifinal internacional. Con el agregado que será ante Boca, con todo lo que eso representa. No sólo está en disputa un lugar en una final, sino también el orgullo, la chicana y todos los condimentos que tiene un Superclásico. Pero para que esto suceda, el equipo de Gallardo tuvo que sacarse de encima a Estudiantes, un rival que lo incomodó en los 180 minutos, que le hizo pasar sofocones, aunque a la larga no impidió que River siga pisando fuerte.

Costó la historia en el Monumental, es cierto. Como había costado en La Plata. Pero es justo el pasaporte para colarse entre los 4 mejores de la Copa Sudamericana. El fútbol tiene momentos, incluso dentro de un mismo partido. Y River sacó ventaja en ese aspecto. No flaqueó cuando lo apuraron y fue certero a la hora de atacar. Detalles…

River salió a jugar sabiendo que esperaba Boca, aunque esto no le pesó ni mucho menos. Voraz, con presión y precisión, tardó apenas 45 segundos en ponerse en ventaja por una muy buena definición de Teo Gutiérrez. Sin embargo, Estudiantes no se amilanó.

El plan de Pellegrino estaba claro y River, porque no está en su esencia, no especuló. Y defendió mal. Yendo al frente era una cosa, cuando tenía que protegerse aparecían grietas como pocas veces en lo que va de la temporada.

El Pincha empezó a llegar seguido. Un taco de Carrillo pasó cerca. Jara entró solo por el medio del área chica, pero Barovero salvó con el pie derecho. Auzqui la tiró ancha luego de una gran jugada colectiva. Otra vez Trapito apareció para ahogarle el grito a Aguirregaray. A esa altura, el Pincha merecía por lo menos el empate.

A River le llegaban fácil. La defensa no achicaba bien y Ponzio corría a todos desde atrás. Igual pudo ampliar la ventaja. Una mala salida desde el fondo de Desábato derivó en Teo, que la quiso colocar contra el palo. Una trepada de Solari encontró en soledad a Pisculichi, quien no puso bien el pie izquierdo y la tiró arriba. Del 2-0 al 1-1. Vera entró solo y puso el empate de cabeza. Estudiantes quedaba a un gol de los penales.

En el complemento, River arrancó dormido y nervioso. Otra vez Barovero se puso la ropa de salvador. De un lateral (sí, de un lateral) casi Auzqui iguala la serie. Pero el 2-2 global no tardó en llegar. Correa se le escapó a Mercado, el arquero salió un segundo tarde y penal, que Carrillo cambió por gol. Por primera vez en el semestre, un equipo era capaz de meterle dos goles a River.

Había que serenarse. River estaba desbordado. Era la hora de mostrar carácter. De dar señales de vida para no sufrir tanto. Y apareció Mora. No se podía por abajo, lo empató por arriba. Rojas metió un puñal en el área. El uruguayo, como en la ida, saltó más que todos. Igual que Funes Mori para poner el 3-2 tras un centro magistral del guante de Pisculichi. Parece que a este cuadro de Gallardo hay que matarlo de verdad, porque de la nada te inventa un gol. Por tierra o por aire.

Estudiantes quemó naves. Juntó delanteros y volantes ofensivos. Siguió vivo. River pudo meter el cuarto. Ya más tranquilo, Gallardo sacó a Mora y a Pisculichi. Y festejó en un verdadero partidazo.

Ahora Boca. Faltan 13 días para que arranque la serie en la Bombonera. Mientras, River además pelea el torneo. Serán dos semanas de mucho desgaste. El espíritu sigue en alza. No flaquea. No se cae. Aunque sufra.

Imagen: Nicolás Aboaf