Triunfazo

River la pasó mal en el primer tiempo, pero reaccionó en el segundo y se llevó un 2-1 de La Plata. Los goles fueron convertidos por Mora y Schunke en contra. La revancha será el próximo jueves, en el Monumental. El Millonario lleva 29 partidos sin conocer la derrota.

Triunfazo. Porque la historia no fue sencilla. Porque iba perdiendo. Porque los goles de visitante tienen mucho valor en esta llave de cuartos de final de la Copa Sudamericana. En la ida, River lució incomodo. Predecible. Sin juego. Con los caminos cortados. Con un rival como Estudiantes que aplicó al pie de la letra el plan de juego. Hasta que los de Gallardo reaccionaron. Y lo dieron vuelta. Y hace 29 partidos que no pierden. Sí, el 2-1 terminó siendo un verdadero triunfazo.

River, de movida, no cambió el libro que se le conoce. Defensa alta, presión arriba, movilidad. Pero no se pudo imponer. Los defensores quedaban casi mano a mano con los puntas locales. Pellegrino apostó a romper las variantes y el toque vertical de River con Gil Romero y Damonte en el doble pivote, largando a Correa y Román Martínez por los costados. Mientras, Vera y Carrillo se ubicaban de frente a los zagueros millonarios.

River no podía hacer pie, aunque la cancha luciera impecable más allá de las intensas lluvias que cayeron en Buenos Aires. Pisculichi arrancó impreciso. Ponzio sufría ante la presión. Los defensores se veían obligados a sacarla larga. Así, Mora y Teo Gutiérrez quedaban muy aislados arriba. Apenas Sánchez se destacaba por el despliegue y Maidana por salvar alguna ocasión de peligro.

Era un partido de mitad de cancha. El que se equivocaba la podía pasar mal. Promediando el primer tiempo, una acción imprudente de Barovero provocó las protestas de todo Estudiantes. Martínez entró vacío por la izquierda, el arquero salió con el pie derecho, le pegó a la pelota primero y luego al tobillo del volante Pincha. Pidieron penal, Abal no cobró nada. Igual, había offside de Vera cuando arranca la acción, pero el línea no lo percibió. Martínez, lesionado, fue reemplazado por Auzqui, un volante con otras características, más directo, vertical y picante por sus desbordes.

De pronto, se rompió el medio, ya era una zona de tránsito ligero. Y River empezó a llegar un poco, aunque sin demasiado peligro. Tan complicado estaba que cuando pudo hacerlo con claridad, Teo se resbaló: le dio con la derecha, le pegó en el tobillo izquierdo y la carambola terminó en cualquier parte, muy lejos del arco. Luego hubo un desborde de Mercado, que no estuvo preciso en el centro atrás. Y lo mejor fue una media vuelta de Mora tras una jugada muy bien manejada por Pisculichi. La pelota se fue arriba.

El protagonista principal iba a ser Funes Mori. A los 40 casi lo mete en contra. Se la llevó puesta luego de un pase hacia adentro de Auzqui, pero salvó Barovero. El mellizo venía complicado y lo confirmó en el descuento del primer tiempo. Quiso salir jugando, se complicó con la pelota, enganchó para adentro, como no indican los manuales, Vera se la robó y le rompió el arco a Barovero. 0-1.

River otra vez estaba ante el desafío de torcer una historia. Como ante Arsenal, Lanús, Boca, Libertad y Atlético Rafaela, que comenzó perdiendo y pudo lograr 9 de esos 15 puntos. ¿Qué hizo? Reaccionó rápido. Se acomodó ya sin Vangioni, lesionado, tirando a Funes Mori a la banda y a Balanta como compañero de Maidana.

Y el empate llegó. Con decisión y firmeza, lo fue a buscar. Sánchez le metió un centro letal a Mora, que saltó más que todos y la puso abajo, inatajable para Navarro. Otra vez, una muestra de carácter para reemplazar la falta de juego.

Con el empate, los dos se repartieron las acciones. Ponzio armó una buena jugada y habilitó a Teo, pero el remate del colombiano quedó en las manos de Hilario. Pisculichi tuvo el segundo, pero el zurdazo besó el palo. Estudiantes también pudo meterla, pero Funes Mori cruzó cuando la podía empujar Gil Romero en posición de 9. Y en el final, Barovero contuvo un cabezazo de pique al suelo de Carrillo.

De a poco se va afirmando eso que a este River hay que matarlo para ganarle. Algo de eso habrá. Aunque pase sofocones, siempre encuentra un recurso para sobrevivir. Y ese un mérito que lo califica. Y también tiene liga. Teo, que no había aparecido, se guardó lo mejor para el último tramo del partido: armado un jugadón en una baldosa, habilitó a Sánchez, éste tiró el centro y el rebote en Schunke descolocó a Navarro. 2-1.

La revancha, el próximo jueves en el Monumental, servirá para liquidar la serie. Hasta perdiendo 1-0, pasa River, que no especulará.

Imagen: Nicolás Aboaf