A cuartos

River selló el pasaje tras vencer a Libertad por 2-0, con goles convertidos por Mercado y Simeone. Ahora jugará ante Estudiantes, primero en La Plata y luego en el Monumental.

No lo subestimó. Lo jugó en serio. Es cierto que de a ratos no se metió en el partido, pero cuando lo hizo demostró su potencial. River le ganó a Libertad por 2-0 (global de 5-1) y se metió en los cuartos de final, donde espera Estudiantes.

El 3-1 conseguido en Paraguay no relajó a nadie. Gallardo rotó el equipo que venía de ganarle a Belgrano. Pudo haber asumido algún riesgo apostando por algunos titulares, pero entendió que estos no podían perder ritmo de competencia. Así, con lo mejor que tenía a mano, salió a liquidar la serie.

Lo hizo. Lo tuvo Driussi de entrada luego de un gran pase de Teo, pero Muñoz achicó bien. Libertad respondió con una contra, pero Barovero tuvo una tapada sensacional ante Vargas. River se quedó un rato, como si estuviera en otra historia. Si hasta el final del primer tiempo lo más importante que había pasado fue un artero codazo de Bareiro contra Rojas que le valió la expulsión al mediocampista paraguayo.

Hasta que River se encendió otra vez. Cuando no parecía, se puso en ventaja. Y esa es una gran virtud. Hacerle creer al rival que no está y de pronto aparece el golpe letal. O la jugada que rompe las estructuras. Sánchez pateó desde la medialuna, pegó en el palo y Mercado, entrando por derecha, capturó el rebote y le sacudió con su pierna hábil. Inútil fue el esfuerzo de Muñoz. 1-0 que pudo estirarse en el epílogo, pero Driussi no llegó a empujar un centro del uruguayo, uno de los puntos altos del equipo.

En el complemento, River siguió manejando el balón. Buscó más goles. Sánchez no paraba de correr y jugar. El oriental en cada partido evoluciona, ya no es aquel volante acelerado. Hoy es dinámico y claro. Llega al gol y habilita a sus compañeros. El Muñeco le encontró un sitio como interior.

¿Y el partido? Gallardo cuidó al mencionado Sánchez, a Rojas y a Gutiérrez y juntó al piberío con Solari, Tomás Martínez, Driussi, Boyé y Simeone. Lucas pudo gritar dos veces, pero entre el palo y la cara de Muñoz se lo negaron. Está sin suerte el pibe, pero tiene las chances, el arco se le abrirá en cualquier momento.

El que anda derecho es Gio Simeone. Porque después de los palos que le negaron el festejo ante Rosario Central, por la Copa Argentina, en la Sudamericana se le abrió el arco. Puso el 3-1 en Paraguay y rubricó el 2-0 en el Monumental con un zurdazo esquinado luego de un excelente pase de Funes Mori, lanzado en ataque cuando ya se jugaban 90 minutos, toda una muestra del hambre de este equipo.

River terminó el partido con siete jugadores de inferiores si además se contabiliza a Pezzella y Funes Mori. Hasta para eso dio la noche. Con la gente al grito de “este el famoso River, el famoso River Plei…” Con el “ole, ole, ole” a flor de pie, porque al hincha millonario le gusta ganar jugando bien. Por eso deliró cuando Martínez y Mercado armaron un jugadón y el 1 guaraní le ahogó el festejo a Tomi. Si era gol había que cerrar el Monumental.

Ahora se viene Estudiantes. Primero en La Plata, el próximo miércoles, luego en el Monumental, el 5 o el 6 de noviembre. River tiene motivos para ilusionarse con crecer en la obsesión internacional.

Lleva 27 encuentros sin perder. Hace 17 partidos que no cae en su casa. Tiene 34 tantos a favor y 7 en contra en lo que va de la temporada. Y en 11 de los 19 partidos jugados no recibió goles. Independientemente de los números, que lucen lindos, no recula en el juego.

Imagen: Nicolás Aboaf