Sin muletas

Kranevitter abandonó la ayuda que tenía para movilizarse y ya caminó por la pista de atletismo del Monumental. Bien.

Después del fatídico día de la primavera, cuando se rompió el quinto metatarsiano del pie derecho, que Matías Kranevitter se juramentó volver. Y volver bien. Sufrió, lloró y maldijo por la mala suerte de tener que fracturarse justo en su gran momento y cuando iba a ser citado para la Selección. Pero así es la vida del futbolista.

A 25 días de su operación y sabiendo que hasta el año que viene no competirá oficialmente, el Colorado aportó la buena noticia de la fecha, porque por fin dejó las muletas que lo ayudaban a movilizarse y, de paso, caminó alrededor del campo de juego del Monumental.

Todo mientras el resto hacía fútbol en espacios reducidos, entre ellos Fernando Cavenaghi, otro que está cada día mejor.