Esta vez, los penales no se aliaron con River

El equipo de Gallardo generó situaciones y por chances mereció ganar, pero no estuvo fino en la definición. Luego del 0-0, Central fue más certero desde los doce pasos y se metió en semifinales.

No habrá triple corona. Una lástima. Porque River estuvo cerca de meterse en las semifinales de la Copa Argentina. Pero los penales, como sí había ocurrido con Ferro y Colón, no estuvieron del lado del equipo de Gallardo. Luego del 0-0, Central acertó más y ganó.

Independientemente de lógico bajón anímico que significa la eliminación, la presentación del River muleto fue muy positiva para Gallardo. Con ocho jugadores de las inferiores, el piberío arrancó con muchas ganas y movilidad, aunque carente de la profundidad necesaria para abrir el marcador. Con el correr de los minutos fue mejorando.

El técnico tuvo que cambiar más por obligación que por convicción debido a la triple competencia y el exigente calendario. Y, además, porque la Copa Argentina se presentaba como el tercer torneo en importancia para este River. Pero nadie subestimó la competencia.

La idea que se ve en casi todos los partidos tuvo, de a ratos, un efecto contagio. Y eso que no es fácil tirar diez futbolistas que habitualmente no juegan juntos, más allá de los entrenamientos. Se sabe: por los puntos es diferente.

De los titulares, el único “sobreviviente” fue Carlos Sánchez, quien con sus diagonales y sus toques rápidos intentó marcar el camino, en algunas ocasiones con éxito, en otras no tanto. En una de sus mejores apariciones, el uruguayo entró por izquierda y su remate pasó cerca del palo derecho.

Gallardo buscó lo mismo de siempre: presión alta, líneas juntas, pequeñas sociedades. Armó los tándem Solari-Sánchez por derecha y Urribarri-Ferreyra por la otra banda. Y desde las orillas, River empezó a inquietar a Central. Una pared por izquierda y el posterior centro de Urribarri, encontró a Simeone, que la tocó de primera, pero el balón dio en el travesaño.

Al rato, Caranta ahogó el grito de Driussi, quien mediante un anticipo la punteó y el arquero le metió el manotazo cuando el balón se metía en el arco.

¿Y el rival? En el primer tiempo, se la pasó tirándole pelotazos a los grandotes, Abreu y Valencia. Cuando llegó lo hizo por un error de River. De un mal rechazo de Guido Rodríguez, Encina la metió en el área y Valencia la cabeceó afuera.

En el arranque del complemento, otra vez por una defectuosa salida, en este caso de Pezzella, el colombiano tuvo el primer gol de la noche, pero Chiarini respondió con solvencia. A esa altura, Central había podido plantarse más arriba. Aunque, raramente, al rato Russo prescindió de Valencia y puso a Niell.

Como River ya no estaba fino como en el primer tiempo, el Muñeco entendió que había que ganar más peso arriba. Rojas entró por un impreciso Ferreyra y Mora por Martínez, intrascendente en la noche sanjuanina. Así, Driussi se tiró más atrás, en una posición que conoce de inferiores.

El gol pudo llegar por un zurdazo de Guido Rodríguez que desvió Caranta. También por un fierrazo del Cholito Simeone, que otra vez dio en el travesaño. Otra vez Gio lo tuvo con un cabezazo que se fue arriba. Urribarri le pegó con su pierna inhábil, la derecha, y el tiro no entró de milagro con el uno Canalla haciendo vista. Hubiera sido una injusticia si en la última la metía Abreu, pero Chiarini achicó perfecto ante el “pique” del uruguayo.

Por chances y propuesta, River mereció ganar. El equipo, sin redondear una gran actuación, le respondió a Gallardo. En los penales, Central metió todo. Y Urribarri le regaló su penal a Caranta.

Poco para reprochar. Ahora, a enfocarse en el bicampeonato y en la Sudamericana.