Un empate que vale en el Waterclásico

River y Boca nunca debieron jugar por la lluvia, pero Vigliano dio el OK. Empataron 1-1. Comenzó ganando el visitante, igualó el puntero e invicto por un patriada de Pezzella, un acierto de Gallardo.

¿Cómo hacer un análisis serio cuando desde el vamos no se podía jugar al fútbol? Ha sido ridículo que River-Boca completaran 90 minutos en el Monumental. En algunos sectores del campo de juego era imposible trasladar la pelota con normalidad. Pero se jugó igual. Vigliano, que tuvo un pésimo arbitraje, dio el OK. Los jugadores no se opusieron. Los dirigentes charlaron hasta donde pudieron. Y dale que va. Fue 1-1. Un justo empate que le permite a River ser líder por lo menos por una fecha más y mantener el invicto.

Lo dicho: el terreno de juego imposibilitó a los de Gallardo practicar el juego habitual. Era imposible presionar porque el agua comía piernas. Más difícil era tocar en corto y progresar de esa manera al campo enemigo.

Boca, de entrada, fue más astuto. Un centro de Carrizo encontró a Magallán, que ante la pasividad en la marca de Rojas conectó y de derecha puso el 1-0.

A partir de ahí, River se dio cuenta que tenía que jugar a eso, que otra no le quedaba. Centro y punto. Lo tuvo Mercado tras un corner, dio en el palo. Funes Mori apareció solo en el área, pero Orion lo achicó muy bien. Hasta que llegó la polémica de la tarde.

Vigliano cometió su primer error al sancionar mano intencional de Gago tras un remate de Rojas. Inventó lo que no pasó. No fue penal. Y el 5 de Boca se fue expulsado. Mora la tiró arriba y River desperdició una gran chance de irse más tranquilo al descanso.

En el complemento, Gallardo rompió el 4-3-1-2. Sacó a Vangioni, amonestado, y mandó a la cancha a Boyé. Como ante Lanús, 3-3-1-3. El pibe tuvo el empate, pero la tiró ancha. Mora cabeceó desde la medialuna y Orion la sacó al corner. Eran dos acciones en apenas 25 minutos, con un River impotente y sin poder sacar ventaja a pesar de tener un hombre más en la cancha.

Arruabarrena ya había metido a Insúa por Carrizo, ubicando a Colazo en la zona central y al rato entró Fuenzalida por Calleri. Chávez quedaba solo arriba, como el llanero solitario. Y Gallardo metió un pleno.

Como Funes Mori hace un torneo, a River lo hizo gozar otro goleador inesperado. Causó sorpresa en el Monumental ver ingresar a Solari y Pezzella por Sánchez y Pisculichi, pero el partido le pedía eso. Ya era inútil seguir intentando otra cosa que no sea meter la pelota dentro del área. Y eso pasó.

Un centro fue conectado por Pezzella, Orion dio un rebote corte y el mismo defensor se tiró con alma y vida para desatar la euforia. 1-1 y justicia.

En el final lo pudo ganar cualquiera. La roja a Funes Mori le cortó el envión a River. Chávez casi convierte, pero la pelota recorrió toda el área y se frenó. Boyé lo tuvo en la derecha y en la cabeza, pero eligió mal y ambas se fueron altas.

Gallardo acertó el pleno. Nada más. Nada menos. Sigue invicto. Puntero.

River no conoció la derrota este año contra el eterno rival. Le ganó en La Boca, en Córdoba, en Mendoza y en el DF. Empató en Mar del Plata y en el Monumental, donde se jugó el Waterclásico.

Imagen: Nicolás Aboaf