“Soy el jugador del pueblo de River”

En Olé, lo afirma Teo Gutiérrez, que palpita el Superclásico y se siente querido. No asegura su continuidad en el club para la Copa Libertadores. Y muestra parte de su costado íntimo. Aquí, la nota completa.

TAPA_OLEIMA20141001_0050_20-¿Así que el Ogro Fabbiani te sacó la chance de haber jugado cinco años antes en River, Teo?

-Es cierto. Y lloré mucho. Estaba en Junior y le dije a mi papá que mi sueño era venir a la Argentina jovencito. Ese era mi sueño: poder crecer, madurar acá. Porque en este país se crece mucho en todo sentido. Pero seguí haciendo goles y acá está el fruto: gracias a Dios, hoy estoy en el club más grande de la Argentina, que es River Plate.

-Eligieron bien Gorosito y los dirigentes…

-Fabbiani es un gran jugador. Y lo pudo disfrutar.

-Y vos, ¿estás disfrutando?

-Es un momento único. Lo aprecio mucho y cada día lo tomo como algo especial.

-¿Qué te dicen tus hijos al verte así?

-Se les nota la alegría. Para mí es muy importante que lo que me pasa se vea reflejado en sus caras. Siempre me acompañan a la cancha. Y están muy pendientes de mí. Cristiano ahora es más hincha de River que yo. Shaddai y Jeilou son hinchas del papá.

-¿Habías jugado en un equipo en el que se gozara tanto el fútbol?

-Había ratos en Junior de Barranquilla. Pero este momento es muy especial. Porque es River y soy hincha del equipo. En el club se están acomodando las cosas, al técnico le gusta atacar y que la gente disfrute, y para uno, como jugador, es un placer. Que mis amigos me llamen o me escriban para decirme: “¡Qué bien está jugando River!”, me pone muy contento.

-¿Tenés amigos de Boca o son todos de River?

-Y… Tengo un hermano, Ronald, que es hincha de Boca desde niño. Y siempre me molesta con que nos van a ganar.

-¿Ya le apostaste algo para el domingo?

-Le contesté que vamos a ganar nosotros, obvio, que estamos pasando por un momento muy dulce, muy bueno. El sabe que se van a enfrentar al mejor River.

-¿Y tus otros hermanos qué dicen?

-Los otros son hinchas del equipo donde yo juego. El más chico es el único que me lleva la contra.

-¿Ronald sabe que este año los tienen de hijos?

-Sí, él ya sabe. Dios quiera que podamos ganar este superclásico. El Monumental va a ser un espectáculo. Todo jugador quiere jugar en nuestro estadio porque ahí juega la Selección. Y si juega la Selección, es la mejor cancha.

-Hablando de eso, ya hay tres jugadores de selección: vos, Balanta y Vangioni. ¿Este River debería tener más?

-Por la calidad que tienen los jugadores de River, en la Selección Argentina debería haber cuatro o cinco.

-Si no hubiese sido por la lesión, Kranevitter habría sido convocado.

-El Colo es uno de los mejores 5 que he visto en el mundo. Una figura que le va a dar mucho al fútbol argentino y a la Selección. Me sorprendió. Es una lástima lo que le pasó. Y tiene que esperar porque ahorita se va a Europa, tranquilo…

-¿Y Balanta, otra promesa a la que se le dio vuelta la historia, qué tiene que hacer?

-Pasó un momento muy difícil pero ahora está más tranquilo, esperando la oportunidad. Después de jugar un Mundial, le toca demostrar que es útil para el equipo.

-A Eder lo reemplazó un tal Funes Mori, que les dio el triunfo en la Bombonera. ¿Te suena?

-Sí, sí. En este equipo todos somos importantes.

-¿No fue corner, como se quejó Bianchi?

-Je, es parte del fútbol esto, el flolclore, la alegría. Bianchi le dio muchos títulos a Boca y haberles ganado a ellos en su casa fue muy especial.

-¿Ya se siente el clima?

-Sí, toda la gente quiere que el clásico se juegue ya. Porque nosotros estamos mostrando un buen fútbol, muy práctico, muy serio y con mucha contundencia, aunque en los últimos partidos no hayamos estado tan finos en la definición. Y porque Boca, con el técnico nuevo, está haciendo bien las cosas.

-¿Te gusta cómo juega?

-Sí, tienen un buen fútbol. Por algo es Boca, ¿no? Pero nosotros hemos conseguido un plus muy importante y que nos da mucha confianza: un técnico al que le gusta jugar al fútbol, que trabaja muy bien y que está pendiente de todos los detalles, adentro y afuera de la cancha.

-¿Te sorprendió Gallardo?

-Sí. Es una gran persona ante todo. Se expresa muy bien. Y es un técnico al que valoramos mucho por todo lo que aprendemos día a día.

-No debe haber sido fácil para él convencer a un crack, como te definió Riquelme, de que tiene que correr para presionar a los defensores rivales.

-Si no corriera, me sentiría mal con mis compañeros. Corriendo todos, nos sentimos cómodos. Y se nos hace más fácil el trámite del partido porque tenemos jugadores muy inteligentes. De local o visitante, estamos siendo muy sólidos. Y la gente lo está reconociendo.

-¿Entre ustedes hablan de lo rápido que se dio un cambio tan llamativo?

-Fue un proceso. Ya teníamos una base, llegaron jugadores que le aportaron mucho al equipo y con la sintonía que quiere el profe todo se hizo más fácil. A cualquier jugador le gustaría jugar en este River, por la calidad con la que lo estamos haciendo y porque le está gustando a la gente.

-¿Se consideran el mejor equipo de la Argentina?

-Tratamos de serlo. Pero para eso tenemos que trabajar el doble porque cada fecha hay un equipo que se prepara para ganarnos.

-¿Lo que pasó con Independiente fue un mensaje para el resto: que no hablen tanto y jueguen?

-Nosotros nos dedicamos a entrenar al máximo, a jugar y a disfrutar. Sabemos que los que están arriba no pueden mirar hacia abajo porque es muy peligroso: tenemos que mirar siempre hacia adelante y no ponernos techo. Seguir por este camino que nos ha llevado a jugar bien y a respetar a los rivales. Y que el pueblo argentino y el mundo disfrute de este River. Porque River, hoy, enamora a todos los aficionados.

-¿Hasta a los de Boca?

-A todos. Veo a los hinchas de otros clubes mirando a River. Y eso para nosotros es algo lindo.

-Ahora que venís en racha, ¿te pidieron que no les hagas un gol?

-No. Simplemente me dicen que estamos jugando muy bien. Y los nuestros, que hace muchos años no veían a un River así.

-¿Es una cuenta pendiente hacerles un gol?

-Hacerle un gol a Boca en el torneo sería una felicidad única. Ya lo viví y lo sentí en un clásico de verano y fue muy especial, ¿no?

-Especial fue el gestito del festejo.

-(Sonrisa pícara). No me acuerdo…

-¿A los 29 se sigue soñando con hacer un gol o ese tiempo ya pasó?

-A estas alturas, el fútbol me ha enseñado a estar tranquilo, a disfrutar cada partido, a saber en este momento maduro en el que estoy que el gol puede llegar en cualquier momento, que hay que estar preparado y atento a lo que ronde por ahí para poder embocarlo. Pero ante todo, quiero jugar bien al fútbol. Me encanta jugar bien.

-Una duda: si vienen mañana y te dicen te ofrezco la cifra que quieras y vení a Boca. ¿Qué respondés?

-(Sonríe). No, muy difícil, muy difícil, porque soy hincha de River, quiero a esta institución, eh…

-¿Muy difícil o imposible?

-No, muy difícil. La gente sabe el amor que tengo hacia la camiseta.

-¿Boca es el único club al que le dirías que no?

-Je, je. La verdad que es difícil, es difícil. No voy a vivir tranquilo después en Buenos Aires. Y creo que el amor hacia River es único acá en la Argentina.

-¿El fútbol de Boca se adaptaría a tu estilo?

-No, no sé. No puedo opinar. Hay que ser muy respetuoso y saber que ellos también tienen su juego, muy interesante.

-Antes que los hinchas de River se atraganten, otro tema. ¿Sabés quién fue Bernabé Ferreyra?

-He leído y he mirado. Un gran jugador, una leyenda.

-Si hubieses gritado con Arsenal, ante Boca podrías haber alcanzado su récord de 12 partidos seguidos metiendo goles.

-Bernabé es una leyenda por todo lo que hizo y lo que consiguió. Pero nosotros queremos escribir nuestra propia historia.

-¿Pueden ser La Máquina del siglo XXI?

-¡¡¡Noooo!!! La Máquina, no… Pero sí un equipo agresivo, con mucha ambición, que quiere ir a ganar en cualquier estadio, siempre. La Maquinita, La Maquinita puede ser… La Máquina son ellos porque jugaron muy bien y consiguieron todo.

-Barovero dijo que para quedar en la historia tienen que ganar un título. ¿Y también a Boca?

-El título ya está, ya lo conseguimos. Ahora pensamos en los tres campeonatos: el local, la Copa Argentina y la Sudamericana.

-Hablando de copas. ¿Para la Libertadores los hinchas pueden estar tranquilos, te quedás seguro?

-Y, no sé. Estamos disfrutando de este momento, que es especial, y después miraremos qué es lo mejor. Pero acá el que juega soy yo. Y la decisión la tomaré con mi familia cuando yo quiera y cuando yo decida. Y quedará así.

-¿Siendo hincha no sería tocar el cielo con las manos ganarla con River?

-Sería interesante, un sueño, algo especial. Pero sé que no podemos hablar a largo plazo. También soy un tipo con mucha ambición, con deseos de ganar cosas importantes y de que mi familia esté tranquila y muy bien.

-¿Estás salvado o necesitás “la” transferencia?

-Salvado no está nadie en la vida, uno no sabe lo que le puede pasar a la vuelta de la esquina. Pero sí me gustaría hacer la diferencia económica. La gente sabe cómo está el país…

-¿Aún te pica el bichito de ir a un grande de Europa?

-Sí, todo el mundo lo sabe. He jugado y hecho goles en la UEFA y ahora me gustaría jugar la Champions por la trascendencia que tiene. Para cualquier jugador sería lindo jugarla, y ganarla.

-¿Y en qué equipo te ves?

-Como estamos jugando ahora en River, en cualquiera, en cualquier liga. El fútbol argentino es uno de los más difíciles del mundo por cómo se corre y cómo se juega.

-¿Hoy River podría jugarle mano a mano a los grandes de Europa?

-Así como estamos jugando, ¿por qué no? ¿Por qué no soñar? Si estamos consiguiendo algo lindo para el fútbol argentino, que es jugar bien a la pelota.

-¿La Copa te tienta tanto como la Champions?

-Sí, la Copa Libertadores en Sudamérica es como la Champions Legue y la Sudamericana es como la UEFA. Para mí, no sé.

-¿Y no te dan ganas de esperar seis meses y decir me voy a lo grande?

-Sí, no, hay que esperar, hay que esperar el momento. Uno no puede hablar a la deriva. Hay que esperar que llegue, sentarse bien tranquilo y pensar lo mejor para mí. Igual, no me importa lo que piensen los demás. Me importa lo que piense mi familia.

-¿Te ponés como meta ser ídolo en River?

-Eso llega solo. ¿A quién no le gustaría quedar en la historia de River, ser una leyenda, ganar títulos y que la gente lo reconozca por la huella que ha dejado? Pero para ser una leyenda tenés que esforzarte el doble, ser humilde y hablar en la cancha.

-Aunque el festejo contra Lanús pueda desmentirlo, ¿hay otro Teo?

-Se vendió el Teo que no era. Pero todo sale a la luz y se están viendo las cosas, ¿no? Cuando eres bueno, la vida te premia. Y la vida me ha premiado por lo bueno que he sido conmigo mismo, con mi familia, con mis amigos y con la gente del fútbol.

-La imagen del Teo díscolo, impuntual, que saca una pistola de paintball en un vestuario, la generaste vos. ¿Te manejaste mal, te equivocaste, qué autocrítica hacés?

-Cosas que dicen. Dicen cualquier cosa, que no es la realidad. Lo de la puntualidad y las llegadas son cuestiones mías con el club, y el club las ha aceptado porque yo reclamo mis derechos. Soy una persona honesta a la que le gusta decir siempre la verdad y pelear por sus derechos.

-¿Sos una carmelita descalza, en resumen?

-Soy una persona normal, que ha aprendido muchos códigos en el fútbol y que quiere que la respeten.

-Al que respetan hoy es a River. ¿Este equipo es mejor que el de Ramón?

-No, son diferentes.

-¿Por qué les cuesta tanto reconocer algo tan obvio?

-Son diferentes estilos y diferentes técnicos.

-¿Pero si tenés que pagar una entrada, por cuál la pagás: por éste o por el campeón?

-Por éste. Por éste pero sabiendo que Ramón fue campeón. No nos olvidemos de que hacía seis años que no éramos campeones. Y pasaron muchos jugadores, eh. Entonces hay que poner los pies sobre la tierra. Vamos tranquilos, con calma: ganamos un torneo, una Superfinal y en esta nueva era del Muñeco queremos ganar todo. Como el equipo de La Maquinita. Pero los jugadores sabemos que no ha sido fácil lo que hemos conseguido. Ha sido con el sudor de nuestra frente.

-¿Hablaste con Ramón desde que se fue?

-No. El día que renunció, me dolió y lo llamé. Hablé con él y con Emiliano, quedó todo muy bien. Son decisiones respetables.

-¿Y Riquelme te llamó?

-Sí, una vez hablé con él.

-¿En estos días, para decirte “bajen un poquito”?

-No. Por ahí dijo que Boca le iba a ganar a River como siempre y es lógico como hincha. Nosotros estamos preparados, tranquilos. El lunes le contesto, je.

-¿Creés que en Boca fueron ingratos con él?

-No sé si ingratos, pero el mejor jugador de Boca Juniors ha sido Riquelme. Y lo seguirá siendo hasta que nazca otro.

-¿Lamentás no haber podido jugar con él?

-¡¡¡Sí!!! Siempre deseé jugar con él. Pero creo que va a ser muy difícil. Ya tiene bastante edad.

-Lo podés invitar al partido benéfico de fin de año en La Chinita.

-Sí, así me doy el gusto.

-En esa faceta de recaudar fondos para la gente pobre no se te conoce.

-Es algo íntimo. No me gusta que la gente sepa. Sí me gusta sacarles una sonrisa a los niños. Porque la sonrisa de un niño es única y es sincera. Es especial para mí ayudar desde hace cinco o seis años a niños que conozco de donde yo nací. Porque yo de niño quería tener un referente que me acompañara y me diera un regalo.

-¿Por eso la fundación?

-Sí. En dos meses vamos a hacer la presentación de la fundación Teogol. Ya la escuela de fútbol se llama así. Son chicos muy vulnerados por la violencia y quiero darles la mano para que la mente no esté en otro lado.

-¿Te pusiste a pensar que tu historia es parecida a la de Tevez, por ejemplo?

-Sí, pienso que ha sido muy difícil. El también ha pasado momentos muy difíciles en su vida y lo felicito, porque ha salido adelante. Es un crack y la verdad que los jugadores que salimos de los barrios humildes somos distintos. Por todo: por cómo jugamos al fútbol, porque siempre queremos ganar, porque siempre queremos jugar y porque el pueblo es el que manda. Y cuando el pueblo dice algo, es porque quiere a sus jugadores favoritos.

-Tevez es el jugador del pueblo en la Selección. ¿Vos sos el jugador del pueblo de River?

-Sí, pienso que sí. Y de la selección Colombia, también. Por cómo me he ganado el cariño y el respeto por lo que he entregado.

-¿Hacés terapia?

-Sí, tenemos un psicólogo en la selección que me ayudó mucho. Y aquí también.

-¿Y creés en la psicología?

-Y… no creo. Aunque sí en la deportiva, porque hay detalles que uno debe corregir. Ahora pienso más, porque antes no pensaba, no medía las cosas, viste.

-¿”Antes” qué tiempo es? ¿Cuándo hiciste el click?

-Antes es cuando se creó la fama del Teo calentón. Y yo siempre he sido así, de ir al frente, de pelear por mis compañeros.

-Tímido afuera de la cancha, pendenciero adentro. ¿Tenés dos caras?

-Yo nunca voy a cambiar mi forma de ser. Ni la quiero cambiar. Porque si no, pierdo mi esencia y no quiero perder mi esencia de ser ese jugador callejero al que siempre le gusta ganar. Siempre voy a ser el mismo. Ante todo, la personalidad. Respetar al rival, a la gente, y que también me respeten a mí.

-¿Hoy los rivales te respetan?

-Sí, ahora ya se han dado cuenta, han entrado en la realidad. Muchos me piden la camiseta. También veo una admiración de ellos hacia mí por todo lo que he conseguido: jugar un Mundial y conseguir cosas en el fútbol argentino no ha sido nada fácil. Y eso me pone feliz, porque soy una persona tranquila.

-¿Quién es tu ídolo, Teo?

-Dios. El es todo para mí. Nunca me han visto en la noche, ni tomando alcohol, ni nada de eso. He sido muy reservado. Me gusta ser así. De pocas amistades. Más que todo, me gusta cubrirme en mi familia y ser un profesional, un caballero. Sé que en el fútbol hay que cuidar detalles para rendir al máximo.

-¿Cuáles son esos detalles?

-Entrenarse, hacer una buena siesta que el cuerpo te la va a pedir, comer bien: desayuno, almuerzo, una buena merienda, cena con la familia. Trato de ser profesional las 24 horas. No es fácil. Pero esto tiene que ser único.

-¿Qué cosas te tientan?

-El pan. Soy muy amante del pan. En el desayuno o en la comida tiene que haber pan. Eso me da alegría. Si no veo un pan, no veo alegría en la mesa. Me río de algunos compañeros que a veces no tienen un pan en la comida y les digo: “¿Qué pasa con la alegría?”.

-¿Alguna vez te faltó el pan en la mesa?

-Gracias a Dios, no. Tarde, pero llegó. Fue duro, fue muy duro, pero mi viejo siempre estuvo ahí. A pesar de las dificultades, hacía lo que fuera pero traía el pan a la mesa.

-¿Siempre fuiste creyente?

-Desde antes de ser futbolistas iba a la iglesia evangelista. Mi mamá me llevaba y me inculcaba los caminos de Dios. Y acá todas las semanas voy a un lugar, es retiradito pero disfruto con mi esposa. Un martes o un jueves voy al templo y trato de darle la gloria a Dios por todo lo que me ha dado, por mi familia, por el aire que respiro.

-¿Es mito o realidad que tu papá te tenía que tirar al suelo para esquivar las balas en La Chinita?

-Es cierto, es cierto. Ahí tenés que luchar por la vida, estar pendiente. Como uno dice en el fútbol, estar vivo, pila, que no te vengan a comer ni nada. Esa picardía la he llevado al fútbol y me ha dado resultado. Mi infancia ha sido dura y ahora valoro más la vida y disfruto más cada momento.

-O sea que sos consciente de tu cambio de realidad.

-Siempre me recuerdo adónde estoy. Le digo a Dios: “Dios mío, gracias, mirá dónde estoy ahora, que hago lo que más me gusta y lo disfruto”.

-¿Esa gratitud te hizo más generoso?

-Es increíble lo que he hecho por medio del fútbol: darles la casa a mi vieja, a mis hermanos, ayudar a toda mi familia. Uno tiene que ser agradecido en la vida y saber que cuando uno no tenía, también le pedía a ellos para el bus, para comer algo, para entrenar…

-Luego de tu experiencia, ¿dejás que tus hijos la vivan y sos sobreprotector o les ponés límites?

-Es difícil manejar eso, pero siempre trato de inculcarles primero las cosas de Dios. Y decirles: “Esto es así, ahora hay y cuando no haya, tenés que entender”.

-Y si los chicos te piden una camiseta de Boca, ¿se las comprás?

-No, no, eso no se negocia. Jamás.