Sin misterios

A seis días del Superclásico, Gallardo no tiene pensado hacer cambios en el equipo. Las buenas actuaciones provocan que el técnico no dude.

A pesar de haber logrado dos puntos en los últimos dos partidos jugados, ante Arsenal y Lanús, en River hay buenas sensaciones. El equipo no claudicó en su propuesta a pesar de haber estado menos fino y contundente a la hora de definir.

Por eso, en la semana del Superclásico, no hay misterios. Lejos está Marcelo Gallardo de tener dudas para recibir a Boca el próximo domingo. Lamenta la baja de Kranevitter, quien no jugará hasta el año que viene por su lesión, pero confía en Ponzio, de correctos partidos cuando le tocó reemplazar al tucumano.

El resto del equipo tampoco se toca. Respalda a la defensa. Maidana es el líder del fondo. Funes Mori mermó el rendimiento en los últimos 180 minutos, con un penal cometido en Sarandí, pero es el único futbolista que jugó todos los partidos en lo que va de la temporada. Y ese es un dato muy elocuente. Los laterales, Mercado y Vangioni, le dan salida y proyección.

A los costados de Ponzio tampoco hay motivos para rotar. Sánchez ya no es aquel volante corredor por las bandas. Es un mediocampista interior que juega a uno o dos toques y llega al gol. Rojas le agregó sacrificio y recorrido a su excelsa técnica, aporta pase seguro y llegada por afuera, con esos centros atrás que pueden ser letales.

Pisculichi es el conductor. Trata de hacer todo sencillo y su arma es el remate de larga y media distancia.

Mora anda derecho por más que no haya convertido en los últimos partidos. Se lo nota cada vez mejor, desprendiéndose rápido de la pelota para picar en busca del gol. Y Teo tiene el manual del 9, un delantero con todo el repertorio que además anda derecho en las redes rivales.

River vuelve al trabajo el martes a las 16, en Ezeiza. Allí se comenzará a jugar el Superclásico. A trabajar para potenciar lo bueno de este equipo. A mirar lo bueno y lo malo del eterno rival. Y sin misterios.