Un punto que no le sienta nada mal

River llega puntero e invicto al Superclásico luego del 1-1 con Lanús, en un partido caliente y disputado. Iba perdiendo, pero lo empató por un gol de Teo Gutiérrez. Pasó una prueba difícil con carácter y ratos de buen juego.

Iba perdiendo cuando no lo merecía. Lo empató cuando ya lucía cansado física y mentalmente. Pero tuvo mucho carácter en la adversidad. En definitiva, el 1-1 en la cancha de Lanús no deja de ser un mal negocio para River, que ahora tiene a Independiente como más cercano perseguidor, apenas a tres puntos.

Gallardo decidió que la rotación podía esperar y por eso mandó a la cancha lo mejor que tiene a mano, a excepción del lesionado Kranevitter, un hombre fundamental y que se extraña. Y esto no va en detrimento de Ponzio, que hizo un buen partido en el Sur, sino porque el tucumano era el que marcaba la línea de la presión y el pase correcto.

River no perdió ese rasgo definitivamente, pero hay matices. Los jugadores y sus características son los que te dan un estilo. Y este equipo, juegue quien juegue, tiene una forma. ¿Salir a recular sabiendo que un punto podía ser positivo? No. Quería estirar la diferencia en la cima del torneo, esa que todavía le pertenece. En el ADN de este River hay cuestiones que por ahora no se negocian.

Por eso salió a apretar a Lanús, a ser un equipo corto, plantado en campo rival. El local tuvo que adaptarse y los extremos, Acosta y Melano, previstos para atacar, estuvieron más pendientes de no dejar subir a Mercado y Vangioni.

A River le faltaba pimienta en los primeros minutos, ese pase “puñalada” para romper a Lanús. Llevaba la pelota de un lado a otro, tocaba en corto, pero no aparecía la habilitación vertical. Cuando lo logró, inquietó y mucho.

En la primera llegada, lo tuvo Teo, pero le pegó mal de zurda y la pelota se fue ancha. Luego, Marchesín se lo ahogó a Pisculichi con un remate desde la medialuna. Y Mora la quiso colocar en el ángulo y el balón se estrelló en el travesaño. A esa altura, por chances y propuesta, River era más y claro dominador de las acciones.

Lanús pensó en atacarlo, pero no pudo, sólo dependía de una buena contra y agarrar mal parado a los de Gallardo. Y así pasó a los 37 minutos. Un pase filtrado de Romero halló a Acosta, que definió con un zurdazo ante la salida de Barovero, quien no tuvo la mejor respuesta. 0-1.

¿Por qué perdía, River? Porque no la pudo meter y porque asumió los riesgos de siempre. El grito Granate había comenzado en una mala entrega de Vangioni, que tomó mal posicionado a sus compañeros. Después fue todo mérito de los hombres de Lanús.

Por primera vez en la temporada, River se fue al descanso en desventaja. ¿Qué hizo para revertir la historia? Tuvo chances para empatar y a la larga lo consiguió. Una buena contra comandada por Sánchez encontró a Teo, quien pateó desde afuera del área y pasó cerca. Un tiro libre de Pisculichi dio en el travesaño luego de un fallo de Marchesín en el cálculo.

Gallardo, desde afuera porque fue expulsado por una protesta, intentó con algunos cambios. Con los ingresos de Solari y Boyé por Sánchez y Vangioni, River quedó parado con un 3-3-1-3. Cuando ni siquiera se habían acomodado, Teo metió un mísil desde afuera, Marchesín la vio pasar y 1-1.

Con las variantes (luego se sumó la de Pezzella por Mercado), River tuvo que acomodarse a un sistema táctico inédito en este ciclo. Y en los últimos 15 minutos, el partido tuvo mucho ida y vuelta. Lo tuvo Teo después de un enganche sensacional, pero la sacó Marchesín. Boyé le dio mordido. Mora cabeceó débil. Lanús también fue. Lo pudo ganar cualquiera, por llegadas fue mejor el Millonario, aunque el DT Granate haya considerado que “nos patearon solo una vez”, algo que es falso según el detalle de esta crónica.

El empate le sentó mejor a los de Gallardo, porque estaban en desventaja, aunque por el desarrollo del juego no hubiera sido inmerecido el triunfo en el Sur. River llega invicto y puntero al Superclásico. Quizás al final del camino este punto en Lanús se valore mucho.

Imagen: Nicolás Aboaf