Que copado está River

El equipo de Gallardo le ganó 2-0 a Godoy Cruz con un par de Mora y se metió en los octavos de la Sudamericana, donde se medirá con Libertad de Paraguay. Sin la solidez de otros partidos, la contudencia ofensiva fue más fuerte.

La Copa Sudamericana es la prioridad de River. Quiere ganar todo, lógicamente, pero si tuviera que elegir se quedaría con el certamen internacional. Nadie lo blanqueará públicamente, pero el deseo es ese: hacerse fuerte afuera de casa, ser respetado antes de ir por la obsesión llamada Copa Libertadores. Y River se copa. Está muy copado este cuadro de Gallardo. Dejó en el camino a Godoy Cruz y ya está en octavos de final, donde se medirá con Libertad de Paraguay, que le ganó 2-0 a Barcelona de Ecuador (global 2-1).

Si bien River llegaba tranquilo a la revancha luego del 1-0 conseguido en Mendoza, nadie se relajó. No tuvo la intención de subestimar al rival, que de hecho lo complicó. Pero este equipo anda tan derecho que maquilló los problemas defensivos con mucha contudencia.

River comenzó voraz. Luego de 10 días sin jugar, la Gallardeta necesitaba acción. Generó mucho por presión y ahogo del rival. Primero, un desborde de Vangioni fue recibido por Mora, quien ya tiraba señales que cerca del arco iba a ser protagonista de la noche. Pero se encontró con Moyano, quien luego le evitó el grito a Sánchez y estuvo atento a un tiro libre de Pisculichi.

Sin embargo, como nunca había ocurrido en la temporada, River no estuvo sólido. Godoy Cruz le llegó mucho. Sufrió en los costados y contó con un Barovero lucido para salvarlo cuando fue necesario. Primero lo tuvo González, pero definió mal. Luego Zuqui, pero un rebote evitó el empate parcial. Y un cabezazo de Cosaro pasó cerca.

Hasta que River se enojó y tradujo en gol lo que venía insinuando. Un pase filtrado por adentro encontró la arremetida de Mora. 1-0. En un momento de inestabilidad, River encontraba la ventaja. Eso también es un plus de los buenos equipos. Y como no entiende aún lo que es recular, rápidamente fue a buscar el segundo.

Lo halló después de una gran jugada preparada. Mora, de cabeza, de rebotero, tras un disparo de Pisculichi que dio en el palo, puso el 2-0. Hasta con esa liga anda River, que los rebotes le caen a los suyos. Pero a la suerte hay que ayudarla y este equipo colabora desde su propuesta.

Igual, Godoy Cruz siguió buscando el descuento. De un mal retroceso, un gran achique de Barovero (la sacó con la cara) ante un remate de Ramírez impidió el 2-1. River había quedado mal parado y en inferioridad numérica. No hubiera sido injusto un gol mendocino por lo generado en esa primera parte.

En el complemento, River no se tiró atrás y Gallardo aprovechó para cuidar las piernas de Pisculichi y Mora y darle rodaje a Boyé y Tomás Martínez, quien armó un jugadón para que Teo la tire afuera desde una posición inmejorable. Los pibes le dieron un refresco arriba y entraron a comerse la cancha. Ahí, River tuvo la chance de estirar la ventaja.

En definitiva, el triunfo se sostuvo en dos hombres claves: el arquero y el uruguayo. No siempre se puede jugar a un gran nivel. Hay que pedir excelencia, pero también entender el contexto. Hay un rival que está del otro lado y el fútbol es un deporte en el que existen varios matices para interpretar. Y este equipo venía acostumbrando a su gente a ganar, gustar y golear.

Pero River está copado. Con 18 partidos invicto, de los cuales 12 fueron en el Monumental, una verdadera fortaleza en lo que va del año. Con 18 goles a favor y apenas dos en contra en la temporada. Aunque no haya sido todo lo sólido que pretende el Muñeco, contó con la prepotencia ofensiva que necesitaba para cumplir con el objetivo internacional.

Imágenes: Nicolás Aboaf