Suspendido

Por la intensa lluvia, Darío Herrera determinó la postergación de Arsenal-River. Primó el sentido común en Sarandí. Podría jugarse el miércoles 24 o el jueves 25.

No se podía jugar. No se entiende porqué estiraron tanto una decisión. En definitiva, por las fuertes lluvias que cayeron en Buenos Aires desde el sábado a la noche, se hizo imposible que la cancha de Arsenal estuviera en condiciones para jugarse el partido que estaba previsto que arrancara a las 21.30. Así, Arsenal y River deberán buscar un lugar en el calendario para disputar el encuentro correspondiente a la séptima fecha del torneo.

El plantel de Gallardo llegó a Sarandí a las 19.30. Mientras, el árbitro Darío Herrera, paraguas en mano, caminaba por el verde césped, que en algunas zonas estaba óptimo, pero en otras la pelota quedaba enterrada y no rodaba con la naturaleza habitual. “Esperemos una hora”, pidió el referí a las 20. Pero salió a los 40 minutos y sentenció: “En los costados estaba imposible”.

Gallardo mandó a sus ayudantes, Matías Biscay y Hernán Buján, y al PF alterno, César Zinelli, a que analicen la situación. Hasta D’Onofrio pisó la cancha. El panorama no era alentador y empezaron a hacerse la idea que no se iba a jugar. “El agua me llegaba al tobillo”, dijo el presidente mientras la lluvia no cesaba. Con el correr de los minutos, la postura de River fue la de no jugar: “Es un riesgo para los jugadores, además el miércoles jugamos por la Copa (Sudamericana, ante Godoy Cruz) y esto nos come piernas”, dijeron algunos dirigentes en el vestuario visitante del Julio Grondona. Arsenal, en cambio, quería arrancar. “Después vemos si mejora la situación o no”, explicaron con poco criterio.

¿Y ahora, cuándo se jugará? Habrá que buscar un lugar en el calendario. River juega con el Tomba en tres días, el domingo que viene ante Independiente, el 28 va a la cancha de Lanús. ¿Será el miércoles 24 o el jueves 25? A esperar la definición de la AFA en la reunión de Comité Ejecutivo el próximo martes.

Imágenes: Nicolás Aboaf