Puntajes vs. Tigre: Festejó con deMora

En un partido sin fisuras, con altos rendimientos en lo colectivo y en lo individual, Rodrigo Mora se destacó con una actuación que no dejó dudas en cuanto a su valía. Dos goles para ser el mejor de la cancha y el nombre de la victoria. Lo necesitaba él, lo necesitaba River.

Marcelo Barovero (6): No tuvo trabajo. Sólo intercedió para cortar dos centros y no lo exigieron. No recibió un tiro al arco en todo el partido.

Gabriel Mercado (6): Alternativa por el lateral, contuvo e hizo cambiar de sector a Wilchez. Salió en el entretiempo con una sobrecarga, la misma que lo hizo estar en duda hasta minutos antes de comenzado el partido.

Germán Pezzella (7): Hay reemplazante firme para Maidana. Con el Capitán lesionado, el bahíense demostró que tiene jerarquía para cuidar y disputar el puesto. Fue clave en la Copa con el gol y esta noche, en otro rol, fue determinante para alejar el peligro por arriba y descargar seguro por abajo.

Ramiro Funes Mori (7): Su nivel es tan superlativo que hizo olvidar a Eder Alvarez Balanta. Nadie atinó a nombrarlo desde que el Mellizo ingresó al equipo y hoy volvió a demostrar porqué. Tiempista, no dejó dar vuelta a los rivales en todo el partido, desactivó el peligro a la altura de mitad de cancha y descargó sin revolearla.

Leonel Vangioni (6): Mucho en la ida, débil a sus espaldas. Tuvo un duelo particular con Galmarini, ganó y perdió, pero se quedó con el duelo por ineficacia del ex River, más que por demostraciones en la marca.

Carlos Sánchez (8): Le agregó pausa a su juego y se volvió un imprescindible. Es el encargado de ayudar a Pisculichi en la creación del juego y no por eso resigna en su rol de carrilero. Va, vuelve y siempre con criterio y ubicuidad.

Matías Kranevitter (8): No sólo equilibra al equipo, sino que recupera siempre limpio y con pase seguro. Erró un sólo pase en toda la noche y es la explicación del juego de River. Arzura y Peñalba, figuras de Tigre, parecieron no estar en la cancha y eso fue gracias al Colo.

Ariel Rojas (8): Paga la confianza en todos los partidos. A cada encuentro es una nueva demostración y siempre le agrega algo a su juego. Esta vez se contrajo más en la marca, para luego liberarse por el andarivel izquierdo. Así llegó el primer gol de River.

Leonardo Pisculichi (7,5): Es el primer defensor. Sí, recordar que es la llave de la creación Millonaria, el que maneja los hilos de mitad de cancha para delante y el que hace lucir a sus compañeros, es abundar en lo conocido. Pocas veces se destaca su contracción a la marca y la recuperación rápida de la pelota. Hoy dio cátedra al respecto.

Rodrigo Mora (9): Lo necesitaba River, lo necesitaba él y también el entrenador para sostener su estadía en la cancha. Después de un comienzo irregular, en el que sólo se le podía destacar el sacrificio, Mora se vistió de héroe y le dio la victoria a River con dos golazos y una actuación que recuerda los motivos del afecto que le tiene el hincha.

Lucas Boyé (6): Amenaza constante en el área contraria, le faltó estar más fino en la definición. Tuvo dos claras por arriba y remató al cuerpo de García. Es una variante más que interesante, con un futuro prometedor y que se inserte de esta forma en este contexto es una buena noticia para el Mundo River.

Augusto Solari (7): Entró para suplir a Mercado, uno de los jugadores más regulares del equipo, y borró cualquier tipo de incertidumbre sobre su participación. Se destacó en la marca y se ofreció siempre como alternativa para lastimar por el sector derecho. Obligó a la línea izquierda de Tigre a no pasar la mitad de la cancha.

Leonardo Ponzio (6): Recuperó minutos después de un tiempo por las molestias de Kranevitter, no desentonó y se lo vio fino en los pases. Con el equipo aceitado, se disimula su mal momento. Que recupere confianza en este ámbito es una de las tareas a cumplir por él y por el entrenador.

Sebastián Driussi (6.5): Picante en los últimos metros, ingresó con determinación y con entendimiento del momento que atravesaba el partido. Poco tiempo, mucho aporte.

Imagen: Nicolás Aboaf.