Se recibió de candidato

River no detiene su marcha. Gana y juega bien, ahora en la casa del campeón de América: 3-1 a San Lorenzo, con goles de Pisculichi, Teo Gutiérrez y Boyé para llegar a la cima del torneo.

Si River necesitaba confirmar su excelente momento, qué mejor que hacerlo en la casa del campeón de América. Es cierto que San Lorenzo perdió vuelo con algunas ausencias y la solidez quedó en un costado, pero era un rival pesado, de fuste. Y allí fue River, sabiendo que si ganaba, por la mano involuntaria de su eterno rival, podía quedar puntero. Lo hizo y se recibió de candidato luego del 3-1 en el Bajo Flores.

La historia arrancó complicada, porque a los 5 minutos ya perdía. Una mala salida del fondo, una defensa que achica alto y deja espacios, el toque de Villalba y la certera definición de Matos. Por primera vez en el torneo, River estaba ante un desafío mayúsculo. ¿Cómo reaccionar ante la desventaja?

No se amilanó y fue con decisión a buscar la igualdad, con el plus de no renunciar al juego y al toque, rasgos que caracterizan a este cuadro de Gallardo. Pisculichi puso el 1-1 con un soberbio zurdazo que le fue imposible a Torrico.

Y siguió igual. Voraz y decidido a ganarlo. Porque este River no se conforma. Eso ya está claro en cinco fechas. Si puede, te liquida. Como finalmente pasó.

En el complemento, cuando San Lorenzo había tenido dos chances en los pies de Cavallaro, mal finalizadas por el ex Unión, Pisculichi hizo una maniobra genial. Recibió el cambió de frente, controló perfecto, desairó a Cetto y le puso una puñalada a las espaldas de Kanemmann y de un Torrico que quedó sin chances. Teo la tuvo que empujar. Golazo para el 2-1 cuando el trámite era parejo.

A partir de allí, ya no hubo partido. La lesión de Matos lo terminó de liquidar al Ciclón y River siguió buscando. Amplió la diferencia por un cabezazo de Boyé y se floreó con toques y algunos lujos.

Ya se recibió de candidato. Llegó a la punta. ¿Quién para a este equipo de Gallardo?

Imagen: Nicolás Aboaf.