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River volvió a ganar, a gustar y esta vez también goleó. De eso habla Hernán Castillo en su columna semanal.

El gen River es el que se está viendo de la mano de Marcelo Gallardo. Tocar, gustar. Golear, gustar. Ganar, gustar. Tiene que tener esa cuota extra. Ese es el reclamo que hace el hincha de River, o la mayoría de ellos. Normalmente no alcanza sólo con ganar. Hay que dar algo más. Y este River de Gallardo ya lo dio ante Rosario Central y Godoy Cruz. Por lo tanto lo de Central, en el Monumental, no fue casualidad. Se repitió. Y hasta se mejoró. Tac, rotación, tac, toque, tac, buscar el espacio, tac, una pared, tac, una definición, tac, gol. Asi jugó River. Con precisión y velocidad en la búsqueda de un juego siempre asociado y en ataque.

Entusiasma este River. Porque los titulares, que también ya están claros, están enchufados. Y la duda pasa solamente por lograr este rendimiento cuando haya que meter mano en el equipo por las diferentes circunstancias que puedan ameritar cambios (para el partido ante Defensa y Justicia están en duda Sánchez y Rojas y encima el Malevo Ferreyra ya está lesionado).

Si uno habla en privada con Gallardo el DT se inflará el pecho por haber logrado tan rápido este rendimiento. Porque este River ha mejorado en cuanto al juego respecto al equipo de Ramón. Y la mano se ha notado. Y eso es lo que vale para él. Mejorar a un equipo campeón también es meritorio. Y que entren pibes como Martínez, Boyé y Simeone a acompañar y complementar y no a salvar al equipo es todo un símbolo de este nuevo River.

Falta un montón. Pero vale entusiasmarse. El gen River está latente. Y entusiasma. Hay que ir despacio y saber que se podrán repetir actuaciones como estas y que también se puede caer en el intento. Pero el camino ya se ha identificado. El horizonte ya tiene faro. Y a todo el mundo River le da ganas de llegar rápido a la meta. Porque si se gana y se golea gustando, en este club todo tiene más valor. Uno que tiene que ver con la esencia. Esa que marca el gen River