A lo River

Con una actuación de lujo, el equipo de Gallardo goleó 4-0 a Godoy Cruz. Los tantos fueron convertidos por Sánchez, Teo Gutiérrez (2) y Mora. El funcionamiento fue impecable, utilizando casi todos los conceptos del juego en la noche mendocina.

Si todos los grandes habían perdido y ni siquiera habían metido un gol hasta las 21.30 del domingo, entonces River, el más ganador de la historia del fútbol argentino, tenía que modificar la cuestión. Y lo logró.

“Hay que confirmar”, pidió un sonriente Gallardo segundos antes del arranque del partido con Godoy Cruz. ¿Confirmar qué? Lo bien que había jugado contra Central. Y jugó mejor. Y goleó. Fue una actuación de lujo la que hizo su equipo en Mendoza. Fue a lo River.

¿Qué quiere decir? Se vieron toques, desmarques, pequeñas sociedades en los costados, presión, una defensa que achicó arriba, contundencia, goles. A los 4 minutos ya estaba ganando 2-0.

River salió voraz. Se puso en ventaja por un verdadero golazo. Siete pases, el juego se volcado por izquierda y cerrado del otro lado, con una excelente definición de Sánchez. Y al toque, Teo Gutiérrez aprovechó un espantoso yerro del arquero Moyano: el rechazo terminó en los pies del colombiano y adentro.

La primera media hora fue de luxe por los conceptos anteriormente mencionados. Y también hubo efectividad en la pelota parada, porque un centro venenoso de Pisculichi encontró a un Mora oportunista para empujarla a la red.

Si lo de River era impecable, lo de Godoy Cruz era un regalo. Porque el local lució entregado, desbalanceado. Eso al cuadro del Muñeco lo ayudó mucho. Apenas presionaba, robaba el balón y salía disparado para atacar, ya sea por las bandas o por adentro. Había confianza para asociarse en corto o buscar una individual. Si hasta Mora, que venía en baja, se animó con una chilena.

La cancha rápida también colaboró. Eso hizo a un River más picante en ataque, pero que no desprotegió atrás. Cuando el Tomba exigió a Barovero lo hizo con tiros desde afuera del área. Se defendió bien… atacando.

En el primer tiempo, River realizó 183 pases correctos y solo 23 incorrectos. Y eso que tuvo el 51% de posesión de la pelota. ¿Y en el segundo? También repartió la tenencia, pero continuó voraz y lujoso. Como en el cuarto gol, convertido por Teo después de una hermosa doble pared con Tomás Martínez.

Estaba tan linda la noche que Gallardo terminó con tres pibes de la cantera arriba: Martínez, Boyé y Simeone. Desde la tribuna “neutral” se escuchó el “ole, ole, ole” cada vez que la tocaban buscando otro gol. Porque así es este River.

Ganó, gustó, goleó. A lo River.

Imagen: Diario Los Andes