Aquí estoy yo, Teo

Gutiérrez fue al banco y en una de las primeras pelotas que tocó la metió de cabeza. ¿De titular con Central?

Amalo u odialo. Perdonale que se haya demorado en sus vacaciones. Bancale el canchereo por Twitter, las amenazas de raje del club, el me quedo, el me voy, el me amigo con Francescoli por teléfono, el “dame un día más licencia”, el contrapunto con Gallardo para después fumar la pipa de la paz. Todo eso es el combo Teo Gutiérrez, fundamental para rascar un punto en La Plata.

Porque a los 16 minutos del segundo tiempo, el colombiano entró por Boyé y le puso toda su cabeza a un centro de Pisculichi. Teo festejó besándose la camiseta y con una sonrisa de oreja a oreja. “Yo me quiero quedar”, dijo hace unos días, aunque Gallardo lo mandó al banco por el desliz de haberse sumado tarde a la pretemporada tras su participación en el Mundial.

Por ahora, Teo sigue. El libro de pases en Europa cierra el 31 de agosto y en Núñez nadie se anima a sentenciar la historia más allá de las declaraciones públicas del cafetero, ese de las mil contramarchas, las desprolijidades, pero un jugador de una clase indiscutible.

Imagen: Nicolás Aboaf