Zafó, pasó

River no jugó bien con Ferro. Empató 0-0 en los 90 y por penales se clasificó a octavos de final, donde se medirá con Colón. Gallardo aún tiene mucho por trabajar.

Zafar no es un lindo término, pero es lo que pasó en la noche de Salta. River no jugó bien ante Ferro, le costó imponer su juego. Pero en los penales mostró más autoridad y clasificó a octavos de final, donde se medirá con Colón. Fue eso el cuadro de Gallardo y no mucho más, aunque la primera foto del nuevo ciclo permite sacar algunas conclusiones.

¿Cómo arrancó River? Sin los refuerzos en cancha, Gallardo apostó por los pibes de la casa. La novedad fue la inclusión de movida de Driussi, Boyé y Andrada, que sumados a Funes Mori, Solari, Lanzini y Ferreyra (el más “viejo”) contabilizaron 7 jugadores nacidos en Núñez. El sistema elegido fue un 4-3-1-2, con Driussi como volante por derecha, un puesto que no siente, porque es delantero. En ese contexto, lo mejor fue Boyé, quien con un par de arranques levantó a los salteños. A Andrada no le salió una.

Más allá del sistema, esta primera imagen mostró a un equipo que intentó jugar con una defensa alta, presionando arriba e intentando llegar rápidamente al arco rival. Pocas veces River logró hacer lo que se propuso. Por el contrario, le costó mucho generar juego a partir del eje Ponzio-Ferreyra y Lanzini estuvo impreciso. Además, dejó espacios en el retroceso y estos fueron aprovechados por Coll y Bazán, aunque carecieron de precisión.

En la primera parte, River apenas generó peligro con un centro desde la derecha que se desvió primero en Boyé y luego en Caballero, lo que provocó un esfuerzo mayúsculo de Albil. Luego, pisó poco el área. Cuando lo hizo, con el Malevo apareciendo por adentro, pareció que le cometieron penal, aunque Beligoy no lo sancionó. Igual, el árbitro también se portó bien con River cuando le perdonó la segunda amarilla a Vangioni.

Ferro había encontrado un negocio por la izquierda de su ataque, ya que River carecía de marca en esa zona con el tándem Solari-Driussi. Y entonces prácticamente no se notaron diferencias entre el campeón y un cuadro que terminó en la mitad de tabla en el último torneo de la B Nacional. De trámite parejo en esa igualdad reinante que es el fútbol argentino, River afrontó la segunda mitad con el mismo espíritu que en los primeros 45 minutos. Igual, Ferro se animó un poco más, sobre todo tirando a Coll a jugar mano a mano con Solari.

Sin juego, Gallardo recurrió a Pisculichi por un Driussi que no se sintió cómodo en una posición nueva para él. Arrancando desde la derecha, el ex Argentinos se tiró hacia adentro para buscar apoyo en los delanteros y contar con el perfil favorable para pegarle al arco.

Recién a los 18, River pudo ponerse en ventaja. Tras un centro y un par de rebotes, Andrada pateó desde el área chica, pero la sacó Albil. Aunque le seguía faltando gestación y profundidad, por eso Gallardo apostó por Rojas y Mora. ¿Qué hizo en los 25 minutos restantes? El arquero de Oeste volvió a aparecer ante una entrada de Boyé. Y nada más. Poco. Luego llegaron los penales y el festejo. Hubiera sido duro para el Muñeco arrancar su ciclo con un revés.

River hoy tiene menos equipo que hace dos meses, cuando ganó el campeonato. Ledesma se fue. Balanta no se sabe si seguirá. Teo es un veremos. Cavenaghi se recupera de una lesión. Carbonero ya no está. Gallardo, por ser un hijo dilecto, tiene crédito. Y el campeonato 35 es un colchón para que no triunfe la histeria. Hay que tener paciencia. Un equipo no se arma en dos días.