GRACIAS POR TU FÚTBOL

A los 88 años, en Madrid, falleció Alfredo Di Stéfano, un producto de la cantera de River que brilló en Europa.

Se fue, pero dejó una huella imborrable. A los 88 años, en el hospital Gregorio Marañón, en Madrid, Alfredo Si Stéfano dejó este mundo. Su corazón dijo basta en la ciudad que lo cobijó allá por la década del 50. En el Real Madrid fue donde brilló, donde se cansó de meter goles, de ganar campeonatos, entre ellos las 5 Copas de Europa consecutivas. Pero don Alfredo nació en River.

Debutó en 1944. Fue campeón en 1945 y 1947. En el primer año apenas jugó un partido. Pero luego, tras una temporada en Huracán, la rompió toda consiguiendo el título y se consagra goleador del torneo con 27 tantos en casi 30 partidos. Una bestia.

Si bien fue uno de los más grandes de la historia (para muchos más que Maradona y Pelé), admiraba a sus compañeros de River. “Los mejores son Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau”, decía sobre La Máquina.

Llega a la selección y también se destaca, hasta que en 1949, por culpa de una huelga, Alfredo se va a Millonarios de Colombia. Nunca más volverá al país como futbolista. Porque le va tan bien con la casaca azul, sobre todo en un duelo con el Real Madrid, que Santiago Bernabeu lo mira con admiración y lo contrata. El resto es historia conocida.

A Núñez recién volvió en 1981 para consagrarse campeón del torneo Nacional, aunque es más recordado por su pelea con el Beto Alonso, dos personajes de estilos fuertes, que por el andar el equipo en aquella conquista.

Fue tan grande Di Stéfano que en el museo del club más grande del mundo, esto reconocido por FIFA, tiene un sector propio. La casa blanca lo despedirá con todos los honores.

Se fue Alfredo. Argentino. De River…