Volvió Marcelo

Gallardo asumió en River, marcó el sentido de pertenencia con los colores y se emocionó con la presencia de su hijo en la conferencia de prensa.

Volvió Marcelo.

Son las 13 horas. Ya pasó la conferencia de prensa. La voz entrecortada. La emoción en el cruce de miradas con su hijo Nahuel. El sentirse de nuevo en su hogar, donde no pudo despedirse jugando. “Es una etapa que ya pasó”, dice, sin ningún rencor. Ahí está el Muñeco, a pura foto en el verde césped del Monumental. Se siente un nene con chiche nuevo tras la cálida recepción de los dirigentes, que votaron por unanimidad su vínculo hasta diciembre de 2015.

Hay aliento de Francescoli, principal impulsor de su llegada tras la abrupta salida de Ramón Díaz, “uno de los técnicos más ganadores de la historia del fútbol argentino”, como lo define el ex 10, quien aún no habló con el riojano y no descarta hacerlo. Pero este es su día. Un día esperado. O no tanto. Porque en la cabeza de Gallardo estaba Newell’s, al que tuvo que decirle que no cuando apareció River. El amor y las ganas fueron más fuertes.

Hace dos años que no dirige. No ve la hora de arrancar. Entre el 23 y el 25 del corriente pondrá primera. Aún debe definir quiénes seguirán de los que regresan. Sabe que los refuerzos no serán muchos y que también habrá que poner el ojo de lince en las inferiores, como esos puñales que metía entrelíneas para desorientar a las defensas rivales.

Hace una declaración de principios sobre lo que viene. “Yo prefiero defenderme con la pelota”, sentencia. Lo escoltan D’Onofrio y Enzo, que le lleva 15 años y lo ayudó a crecer en sus comienzos. Ahora, uno como entrenador y otro como secretario técnico, aspiran a conquistar la gloria de los 90. Se juegan mucho y son conscientes de esto.

Viste a la moda con un saco gris, chaleco y corbata negra, camisa blanca. En el auditorio del club hay un grupo de pibes con el buzo de River. Uno es Nahuel, lateral izquierdo de la séptima división. Tiene una mezcla de su padre y de su mamá Alejandra. Es el más grande de los tres Muñecos que tiene Gallardo. ¿El ex 10 dirigirá a su hijo alguna vez? El tiempo dirá…

No sólo está la cúpula dirigencial en el primer día oficial de aquel pibe de Merlo que se tomaba tres colectivos para llegar al Monumental. Están sus ayudantes, Matías Biscay y Hernán Buján, los preparadores físicos, Fabio Dolce y César Cellini, y la doctora Sandra Rossi. Aparecen ex compañeros como el Pipa Gancedo y el Tiburón Rivarola, colaboradores de Francescoli. Su representante, Juan Berros. Miguel Arévalo, ex jefe de seguridad del plantel. Gabriel Rodríguez, uno de sus maestros. Jorge Arias, vicepresidente en los dorados 90.

Siente que le llegó el momento. Habla del sentido de pertenencia. De la identificación con River. De sus ganas. De su ilusión. “Primero River, segundo River, tercero River”, avisa.

A los 38 años, Marcelo Gallardo comienza su historia en River desde el otro lado de la raya de cal. Viene con un aceptable curriculum de su paso por Nacional. Pero en Núñez la exigencia será diferente.

Volvió Marcelo.

UNA VIDA EN RIVER
Gallardo jugó en tres ciclos diferentes con la banda roja: 1993-1999, 2003-2006 y 2009-2010. Ganó 8 títulos: Apertura 93, Apertura 94, Copa Libertadores 96, Apertura 96, Clausura 97, Supercopa 97, Apertura 97 y Clausura 2004. En 275 partidos metió 65 goles.