Ta’ luego

Sin polémicas, Ramón Díaz se despidió de River. “Cumplí mis objetivos y ahora van a seguir festejando”, dijo. Además, sacó chapa por lo conseguido en el último semestre.

Ramón Díaz se va

“3.650 días esperando, no nos dejes solo”.

La bandera flamea sobre el tejido de la avenida Udaondo. A 50 metros, en unos minutos, hablará Ramón Díaz en su última conferencia de prensa como DT de River. Al menos en esta era. ¿O volverá algún dia? El tiempo dirá.

Dos hinchas. Dos fanáticos. Son las 16.49 cuando el Pelado entra al Monumental. Maneja su auto. Está acompañado por amigo/cábala Tomasito.

El anillo interno está atestado de fanáticos. Cantan “este es el Pelado Díaz que volvió a River para ser campeón” y “el Pelado es de River y de River no se va”. También suena “oy oy oy, es el equipo de Ramón”. El saluda, pero luce triste, con los ojos cansados. Antes pasó por el vestuario, saludó a los jugadores y les pidió “que el sábado le ganen a Boca, sepan que los voy a estar viendo por tele”. Hubo llantos, sobre todo de su hijo Emiliano, abrazos y una despedida que fue sentida.

Camisa clara, traje oscuro, zapatos lustrados. Levanta el pulgar derecho, toma agua, dos sorbos, hace un buche. Parece que lo necesita.

Está solo contra 20 cámaras en vivo, más de 150 periodistas en el auditorio del club y un sinfín de fotografos buscando la mejor cara. O la peor, porque Ramón no está feliz. Está contento, como dirá un par de veces en los 4 minutos 16 segundos en el que expone sus sentimientos, aunque no se somete a las preguntas, lamentablemente.

“Buenas tardes, este es un día especial para mí y para mi familia. Le deseo lo mejor al club. Sólo tengo agradecimiento para el club, para la gente, para los dirigentes y para el periodismo. Quiero destacar el buen comportamiento de todos”, arranca.

Sigue: “Estoy muy feliz. Cuando me tocó llegar sólo se hablaba de descenso. Y conseguimos lo que el hincha quería. Salimos campeones, le ganamos 3 veces a Boca, le ganamos a todos los grandes, clasificamos a la Copa Libertadores, a la Sudamericana y ganamos la Súperfinal”, sacó chapa.

Bandera Ramón

“Hay personas y personajes que tienen objetivos. A River lo pusimos en lo más alto. Igual, quiero agradecer, sobre todo a los jugadores, los verdaderos protagonistas de esta hazaña. Hay muchos que son los mismos de cuando acá se retrocedió”, continuó.

Y hubo más: “Es lindo ver festejar a toda la gente de River. Anoche cenamos con las familias y fue algo extraordinario. Y van a seguir festejando, no tengo dudas. River te hace crecer como hombre. A los jóvenes ya los miran desde Europa. River tiene una grande (sic) materia prima”.

Cerró: “Me gusta lo que hago, esta profesión y voy a seguir haciéndolo. Y esto tuvo algo especial porque estuve con Emiliano, que es joven. La verdad, estoy contento”. Cuando mencionó a su hijo, casi se quiebra.

¿Qué no dijo? Quizás -o no- haya cuestiones que nunca develará del porqué de un final tan abrupto como previsible. Pero le molestaba sentir que iba a seguir siendo evaluado aún siendo campeón. Que no llegarían muchos refuerzos y que le iban a vender a los mejores jugadores. Porque sabía que le querían imponer a jugadores que él no quería, como Trezeguet. Entonces agarró y se fue campeón, como había dicho en diciembre.

Pero se fue en paz. Sin tirar bombazos. Se despidió en su casa. Ta luego…

Imágenes: Nicolás Aboaf