Campeón: la opinión de Hernán Castillo

El análisis de Hernán Castillo sobre la consagración del equipo de Ramón y cómo planear el futuro.

img_3185Era imposible ponerle otro título a la última editorial de este semestre. Por lo que costó. Por lo que se sufrió. Por la porquería que pasó entre el último triunfo de campeonato y este. Por el desahogo, la alegría. La pasión con la que se vivió todo el semestre con idas y vueltas. Porque River te cambia el humor. Y el humor de acá a lo que viene es con sonrisas.

Este River fue campeón y fue el mejor. Tuvo puntos bajos en el torneo porque es un equipo que se armó en apenas un par de meses. Pero uno por uno tuvo en sus jugadores a un equipo. La gente casi hoy sabe de memoria que Ramón Díaz quiere a Barovero, Mercado, Maidana, Balanta; Vangioni, Carbonero, Ledesma. Rojas, Lanzini, Teo y Cavenaghi. ¿Hace cuánto no salía un equipo de memoria en River? Esa es una muestra de que siempre se supo qué se buscaba. O por lo menos a mitad de campeonato el rumbo ya estaba claro. Se les ganó a Boca, San Lorenzo, Newell’s, Vélez y Lanús. En fila. Y se ganaron los últimos 3 partidos seguidos y cuando los otros que peleaban mano a mano no hicieron pie. Eso también mostró carácter.

El triunfo es de todos. De los dirigentes que le permitieron a los jugadores y el cuerpo técnico que se dedicaran solamente a jugar y que no tuvieran que fijarse si había agua caliente para bañarse después de entrenar. O si había sillas para sentarse en el vestuario. O si la cancha estaba para entrenar o estaba destrozada. O si los elementos para entrenar eran los correctos para un equipo de Primera, cosas que no pasaban hace un año atrás. De los jugadores que entendieron que la camiseta no era cáscara sino piel. Que se metieron de verdad en la cabeza y el cuerpo del hincha. Quizás la clave estuvo en que muchos de los chicos eran made in River, y en que el capitán era Fernando Cavenaghi que siente la camiseta como pocos. Y claro, de Ramón Díaz que ante críticas despiadadas y hasta a veces sin sentido se bancó ese tema y más y dio vuelta esta historia. Y si antes ya era el más ganador de la historia, ahora directamente aparece como inalcanzable.

Hay que aprender del pasado. Respetar a los que hicieron mucho por River, por ejemplo. Cuidar las palabras al hablar de un tipo como Cavenaghi, por ejemplo. Al que se lo denostó. Y terminó siendo el goleador del equipo y uno de los goleadores del campeonato. Ese que dejó de ganar muchísimo dinero para jugar en la B Nacional sin importarle nada y cuando muchos se hicieron los giles. Ese que fue echado por Passarella y que seguramente más de uno pensó que nunca iba a volver. Y volvió por amor puro. Porque al que piensa que no es así le comentó que de Estados Unidos o de Arabia lo buscaron por decenas y podría haber ido a retirarse por fortunas a esas tierras… Y ni hablar de Ramón. Porque él ya demostró una y otra vez que River es su lugar en el mundo. Que ahí adentro da más. Que se mete en ese Monumental que conoce como pocos y le saca jugó a los que otros no pueden. Ramón Angel Díaz es River. Nunca hay que poner a nadie por encima de River. Pero siempre hay que tener respeto por lo que colaboraron a hacerlo gigante. Y este tipo del que se dijeron barbaridades ofensivas durante meses volvió a demostrar lo que es: un absoluto ganador.

Ahora hay que pensar en lo que viene. Porque River es así. No da descanso. Pide más. Y entonces, después del festejo y mientras se espera el partido ante San Lorenzo para ver si se clasifica a la Sudamericana con una victoria, ya se debe pensar en lo que viene en el próximo semestre. Un semestre que tendrá la doble competición dependiendo de lo que pase el sábado pero que seguro tendrá que hacer de banco de pruebas para armar el plantel definitivo casi para jugar la Libertadores 2015 después de 6 años. Es decir: el plantel para la Copa se arma ahora. El equipo es el que se forme ahora. Y si se agrega un par de refuerzos en enero se agregarán pero con la paciencia correspondiente ya que siempre se dice, y cada vez es más cierto, que River te pide de 6 meses a un año para adaptarte.

Campeones. River disfruta. Y hay que festejar. Pero no dormirse. Ni perder el rumbo. Si se van 4 o titulares, habrá que buscar a 4 o 5 titulares. Porque la sensación es que los juveniles excepto Kraneviter no están aún para ser titulares-titulares. Y si pueden serlo, inmediatamente detrás de ellos queda un vacío entre los suplentes. Alguna puede ser apuesta, alguno tiene que ser realidad. Que Ramón tiene que trabajar de entrenador y rearmar el equipo es cierto. Pero ya lo hizo y desarmar esto sería un golpe para lo que viene. Hay que pensar. Ser inteligentes. Vender porque es necesario, pero crear ingenieras económicas que hagan que la venta de futbolistas no sea la única forma de ganar plata para pagar lo que se pierde diariamente en el club. En el mientras tanto y hasta fin de año cuando digan campeón en Argentina, se pensará inmediatamente en River. Y eso ya es un gran motivo para festejar. Y más por todo lo que pasó en los últimos tiempos.