La intimidad del vestuario

Vení con nosotros, sumate al festejo del River campeón. Una fiesta que siguió donde se fortaleció el grupo día a día, partido a partido.

River_Campeon (7)Hacía muchos años que ese vestuario llamado Angel Amadeo Labruna (pavada de nombre) no se movía por un festejo, por una alegría. Y vaya que se le dio rienda suelta al festejo para gozar por la vuelta 35°.

¿Qué pasó? Qué no pasó, debería ser la pregunta. Porque hubo fiesta y de la buena. A pura cumbia , con cinco parlantes al mango que disparaban baile. Con mucha cerveza de una marca del Interior del país que es la preferida de algunos.

Con trencito, uno detrás del otro sin importar a quién apoyar. Hasta se suma el presidente, de perfil bajo y saco planchado. Los jugadores lo llaman y lo tiran para arriba como a una quinceañera. D’Onofrio se ríe. ¿Cómo no se va reír si pegó un torneo a cinco meses de asumir?

Enzo Francescoli, Pipa Gancedo y el Tiburón Rivarola, que saben lo que es festejar en ese camarín, están a un costado, también de perfil subterráneo. Como responsables de la secretaría técnica también les corresponde el éxito.

También está el Chori Domínguez, que compartió plantel con muchos de los que están hoy. Desea volver, pero hasta mediados de 2015 será del Olimpiacos.

Carbonero está chocho y no para de flamear una bandera colombiana. Teo está tranquilo, como si fuera a despedirse. Claro, no podría jugar la Superfinal con San Lorenzo porque debe sumarse al plantel de José Pekerman.

Ponzio, sobreviviente del campeonato de 2008 y colgado en la actualidad, goza como uno más, como olvidándose por un ratito que le será complicado seguir en el club, aunque tiene contrato hasta 2016.

Hay familiares, padres, esposa, novias, hermanos, hijos… el vestuario es una fiesta, hasta que de pronto se hace silencio. Y se escucha: “Un minuto de… para Boca que está muerto”.

Imagen: Prensa River/Diego Haliasz