El goleador que volvió por la gloria

Metió un gol para abrir y otro para liquidar el partido. Jugó todos los partidos del campeonato. Cavenaghi regresó para ser campeón por quinta vez con la casaca de River. “Esto es inolvidable”, dijo.

IMG_3173Volvió para esto. Por la gloria. Sí, cuando muchos se preguntaban si físicamente estaba en condiciones, porque como goleador está más que probado. Con 98 gritos está a “nada” de cumplir con su objetivo de los 100 goles con la 9, ese número que le sienta mejor que a nadie. Porque Fernando Cavenaghi es de esos futbolistas que en River están tocados por la varita mágica, como un guiño del destino.

Podrán decir que sus últimos pasos por España, en el Villarreal, y México, en Pachuca, no fueron los mejores. Y quizás sea cierto. ¿Pero cuántos delanteros son capaces de rendir como él con la banda roja cruzándole el pecho? Pocos. ¿Cuántos 9 tuvo River en los últimos años que pasaron con más pena que gloria, esa que Cavenaghi vino a buscar?

Esperó paciente la ida de Daniel Passarella, el que nunca lo quiso y avaló su salida a mediados de 2012 por pedido de Matías Almeyda. Un año y medio afuera de casa. Sufriendo y durmiéndose a cualquier hora para verlo por Internet. Con Ramón en el banco, él sabía que tenía un hueco apenas los socios decidieran al nuevo presidente.

Arregló su llegada antes de la Navidad y pisó fuerte en el vestuario. Consensuó con Ponzio la entrega de la cinta de capitán, que la llevó con orgullo y decisión para unir al grupo. Es Cavenaghi, indiscutidamente, el líder de este River campeón.

Aportó lo suyo. Metió ocho goles hoy, uno con el olfato de los reboteros, otro con un toque que corresponde a su jerarquía. Jugó para el equipo. Se sacrificó mucho, infiltrándose en varios partidos por un bursitis en el dedo gordo del pie derecho. Desde lo futbolístico, cuando no le llegaba la pelota bajaba mucho a buscarla, a veces demasiado. ¿Qué puede dar más? Obvio, ¿cómo no exigirle al Torito?

Imagen: Nicolás Aboaf